LOS AYUNTAMIENTOS POBLANOS DE HOY
César Musalem Jop
El mega doctor Raúl Olmedo, inició su apostolado como municipalista allá por los echeverristas años, donde el Presidente de la República consciente de que un sexenio no basta para cambiar los destinos de un pueblo desinformado como es el mexicano, amanecía en un estado norteño, desayunaba en un sureño, almorzaba en el centro del país, iba en la tarde a la costa este, dormía en la oeste, y volvía a empezar.
De él, de Raúl Olmedo hombre de cultura internacional, amante de la buena ropa, la buena comida y los excelentes caldos, aprendí que los municipios tienen una entraña que llamamos en Puebla: junta auxiliar; en Oaxaca: agencia y en los estados norteños usan otro sustantivo, pero al final son agrupamientos humanos cuya suma de prosperidad sería la prosperidad nacional, o su pobreza sumada es la pobreza nacional; teoría comprobada en estos momentos en que el narcotráfico domina centenares de municipios como muestra inequívoca “que el Cuarto Poder”, el de los pueblos pequeños y medianos existe, y que debimos atenderlos en su momento.
En Puebla en el primer trienio piñaolayista, el Congreso Estatal brilló con municipalistas extraordinarios como el enamorado del cuarto poder (el casi guerrillero) Gaudencio Ruíz García, Jorge Chávez Palma líder magisterial y maestro de líderes, Alejandro Gallardo Arroyo sempiterno impulsor de la Justicia Social, y Federico López Huerta estratega consumado de planes para el desarrollo; los cuatro diseñaron con alta ciencia jurídica una Ley Orgánica Municipal que hubiera encausado por senderos de honradez, y paz con desarrollo a las 217 sociedades municipales.
La parafernalia partidaria en ese congreso lo impidió, pero sus intentos fueron difundidos, e integrados a diversos núcleos poblacionales.
Con esta información, en doce años Puebla (naturalmente por órdenes ejecutivas) decenas de inspectorías alcanzaron rango de juntas auxiliares, logrando autoridades por elección, integramiento a los consejos de planeación municipal, convirtiéndose en beneficiarios del Ramo 33, aunque hasta la fecha no tengan acceso a los ingresos provenientes de todos los impuestos, derechos o servicios cobrados por el ayuntamiento del cual forman parte asentados en la cabecera municipal.
Estos gobiernos profundos son depositarios de grandes extensiones (millones de hectáreas) sin usufructuarlas adecuadamente por su carencia de capacitación, crédito y avío agrícola, ganadero y de acuacultura.
Hace doce años los planes municipales de desarrollo no existían, hoy son creados con gran comodidad por los ayuntamientos, o buscan supuestos expertos para hacerlo, lo que los hace aún defectuosos, pues no priva en su factura la mira social, sino el cobro por el trabajo hecho, aunque después sean corregidos. Pero existen en el lenguaje y en los hechos.
Los reglamentos empezando con el Bando de Policía y Gobierno son documentos de corte profundamente social, si no son estructurados con la aprobación del vecindario difícilmente son aplicables, en este caso gracias a un personaje como Carolina O’Farril los 217 bandos están articulados conforme a los postulados de los derechos humanos.
El más aplicado es el que se refiere a los movimientos comerciales con trascendencia al expendio de venta de licores; e incluso en algunas ciudades medianas el del uso de suelo, y el de la construcción dominan el campo de ingresos propios. Tibiamente van surgiendo los referentes al medio ambiente. La esencia reglamentaria es exigida por un vecindario que desea ser respetado en sus libertades constitucionales.
Intermunicipalmente Puebla ha iniciado una cultura exitosa creando convenios para realizar proyectos de comunicaciones terrestres y vialidad.
Los nuevos ayuntamientos tienen como obligación esencial el prepararse en estos meses para asumir sus altas responsabilidades salvo la opinión del vecindario que somos nosotros. email:cesarmusalem@puebla.com 19-XI-10
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