Por: Rocio García Olmedo
Ahora que la representación en el Congreso del Estado se ha instalado con cuatro grupos parlamentarios: el del PAN –al que se sumaron PRD y PANAL- el del PRI, el del PVEM, el de Convergencia y el del PT; con lo que la bancada panista logra la Presidencia de la Gran Comisión, órgano de dirección del Congreso, sin duda resultará muy interesante observar en adelante y durante los tres años de su mandato, cómo será su conducción política y su toma de decisiones.
Tácitamente el PRD, el partido de la izquierda democrática y el PANAL con una plataforma liberal, según se señala en sus declaraciones de principios, han renunciado a sus principios ideológicos en su actuar al interior del Congreso.
Lo afirmo, porque claramente el artículo 49 de la Ley Orgánica del Congreso del Estado, señala que se organizan grupos parlamentarios para garantizar la libre expresión de las corrientes ideológicas representadas en la legislatura, con el propósito entre otros, “de estimular la formación de criterios comunes en los debates”.
De ahí que si bien habrá que conocer la Agenda legislativa de la LVIII legislatura, que será la relación de temas que en común impulsarán; resultará también necesario, conocer la Agenda legislativa que tenga el titular del Poder Ejecutivo del estado; así como revisar las agendas de campaña, justamente por esta “cohesión partidista” que de entrada -podría asumirse- será “disciplinada” a la hora de que sus integrantes expresen el sentido de su voto.
Lo anterior significará que el grupo parlamentario del PAN contará con 20 votos que si bien no significa que cuenten con la mayoría calificada, presumiblemente serán los votos que ese bloque tendrá en cada una de las votaciones al interior del Congreso para impulsar favorablemente las Iniciativas que sean presentadas por ellos o las que envíe en base a su facultad legislativa el Ejecutivo que entrará en funciones en unos días. También por supuesto presumiblemente votarán en contra aquellas iniciativas y puntos de acuerdo que se contrapongan con sus intereses ideológicos y políticos. ¿Cuál será el comportamiento de los legisladores en la producción legislativa, dadas las circunstancias sui géneris de cada uno de los partidos?
De ahí que sostengo que la “cohesión partidista” en esta primera etapa de instalación de la LVIII legislatura, se ha dado única y exclusivamente para alcanzar el número de votos que conformarían la Gran Comisión y elegir a un presidente “afín”. No olvidar que este órgano de dirección tiene funciones legislativas, políticas y administrativas y por supuesto para lograr “mayorías” en la integración de las Comisiones generales y Comités.
Sin embargo, no hay certezas de que continuarán “cohesionados” y ningún grupo parlamentario por sí solo tiene la mayoría calificada, por ello habrá que esperar el comportamiento de cada uno de los legisladores y legisladoras y el voto individual que emitan en los asuntos ideológicamente conflictivos derivado de que por encima de esos “acuerdos de origen” está la realidad del trabajo cotidiano en el que si bien se puede lograr un alto índice de cohesión; también en muchas ocasiones, la disciplina se modifica y hasta se altera, incluso la de los grupos parlamentarios conformados por un solo partido político; mucho más, si estamos ante ésta, que es una variante del fenómeno de la representación al haber formado “criterios comunes” entre ideologías contrarias.
Por ello, estudiosos del Poder Legislativo en México han subrayado la pertinencia del estudio de la disciplina partidista en la producción legislativa, ya que en el debate de asuntos sustantivos, la falta de cohesión partidista que resulta de las pugnas entre los liderazgos, repercute en la agenda.
En este contexto ha empezado la cuenta regresiva de los recién instalados diputados y diputadas, que nos permitirá constatar si los propósitos iníciales se cumplieron, ya que las condiciones en que se desarrollará este órgano de representación política, requerirá como nunca constituirse en el espacio en el que el diálogo y el acuerdo sea la condición para su funcionamiento, para establecer relaciones productivas con los otros poderes y muy especialmente para atender vía el sentido común, las expectativas de los ciudadanos y sus demandas, a fin de resolver problemas colectivos y trabajar por el bien general.
Esta conformación del nuevo Congreso poblano, nos permitirá además, establecer indicadores que nos permitan desarrollar los primeros estudios comparados en el caso de Puebla, que por primera vez en su historia legislativa, tiene un nuevo Congreso sin mayoría priísta. rociog@prodigy.net.mx
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