miércoles, 23 de febrero de 2011

DESDE LAS GALIAS

SEÑORES CONGRESISTAS LOCALES:
César Musalem Jop

                                               1.-Siglos antes de la aparición “Del Espíritu de las Leyes – gracias al genio de Montesquiau”-, Atenas, Esparta, Roma y miles de aldeas mediterráneas regíanse bajo el amparo de las leyes.
                                               1.1.- Estas leyes urbanas – de las ciudades Estado – imperiales, o aldeanas, controlaban los apetitos voraces de los políticos de aquellos días  donde actuaban como seres humanos comunes y corrientes.   “Ningún santo.  Ningún héroe.  Ningún patriota”,  Gaudencio Ruíz García.
                                               1.2.- Así se comprueba que en toda la historia de las democracias occidentales, el poder legislativo es tan importante o incluso más aún que el judicial y el ejecutivo, toda vez que de ahí emanan las leyes que harán la felicidad de una sociedad, o cuando menos darán pautas para la armónica convivencia de la misma.
                                                1.3.- También la legislación es útil cuando se trata de evitar conductas que lesionan a la misma sociedad, tal es el caso de los códigos criminales de todo tipo.  “En México, existen todas las libertades menos la libertad de acabar con ellas”.   Gustavo Díaz Ordaz.
                                                2.- En América Latina por cuestiones de carácter histórico el poder judicial y el poder legislativo han estado dominados por centurias por el poder ejecutivo llámese:  Presidente de la República, Primer Ministro o Gobernador.  Incluso actualmente en los recién creados  gobiernos locales llamados también ayuntamientos (dotados de autonomía e independencia en marzo del año dos mil), los alcaldes dominan al cabildo que es la suprema expresión legislativa de los municipios, toda vez que ahí se emiten los reglamentos y acuerdos respectivos.
                                                3.- Hoy cualquier sociedad  por atrasada que este, cuenta con la magia del internet y con los diversos procesos de información que ella genera.
                                               3.1.- Todos podemos comprar, vender, hablar con miles de seres humanos si nos place.   Gracias al poder de esta instantánea comunicación la manipulación ejercida por gobiernos, empresas, o iglesias ha sido casi abatida.  “Dice Uriel Martínez Marín”:  los gobiernos empresas o iglesias que a partir del internet ya masificado intenten mentir serán barridos puesto que la “instantaneidad mata a la manipulación”;
                                               3.2.- Al cesar esta, la sociedad exige a los gobernantes sus derechos constitucionales, marca el alto a la corrupción, condena la estulticia de los partidos políticos, empieza a ubicar tenuemente a los capitalistas incompetentes e identifica a los profesores sin vocación, a ministros y sacerdotes desviados moralmente, o a cualquier ente o institución que agravie al cuerpo social, y ello dinamiza obligadamente a los gobiernos a ser mejores toda vez que los tres poderes  son los responsables no solo del desarrollo y bienestar social, sino también de una palabra totalmente en desuso por el lenguaje político  y que se llama: FELICIDAD de un pueblo o país.
                                                4.- Ahora bien, en el caso de México-Puebla  no es suficiente la aparición de una ley para mejorar un entorno toda vez, que en esencia cuando aparecen las leyes estas solamente llevan a legalizar lo legitimado por una sociedad.   Usando otro lenguaje, la ley aparece cuando los gobiernos o la sociedad son rebasados por una conducta especial que no tenía un marco de catalogación.  Es ahí cuando el diputado  interviene como gestor social  atendiendo a la aplicación de la ley, que eso es lisa y llanamente:  el Estado de Derecho.
                                               4.1.- Es pertinente para reivindicarnos ante la opinión pública nacional que en este inicio de su gestión concreten leyes audaces que puedan ser ejemplo nacional e incluso internacional, y no esperar como hasta ahora que se creé una nueva ley, o institución  en Roma (D.F.), para copiarla como lo hemos hecho hasta ahora.
                                                4.2.- Es necesaria la inmediata para ayer, la creación de una ley que se necesita desde 1821, y que se llamaría en mi humilde concepto de ciudadano poblano: Ley de la continuidad de obra pública, instituciones, programas y proyectos.
                                               4.3.- Esta ley sería útil  para combatir la improvisación, la corrupción y el patrimonialismo del poder ordenando a los gobiernos estatales y municipales en ejercicio, entrantes y salientes a que se olviden de su proceso  trianual o sexenal de inmortalización, que acepten el principio de Real Politik  y que continúen las obras públicas recibidas formalmente hasta su terminación; que enriquezcan las instituciones existentes mejorándolas si es posible, al igual que ejecuten los programas y proyectos pendientes.
                                                4.4.- Ya que es práctica común en los gobiernos: federales, estatales y municipales,  que en razón directa de sus obligaciones legales apliquen   en obra pública los recursos del caso, y lo hacen  mediante los proyectos obligados.    Pero acontece que muchos de los proyectos no se ejecutan debido a diferentes causas pero como fueron encargados muchas veces  (debido a la patrimonialización del poder),  y no ejecutados los documentos, planos estudios técnicos y todo lo que fue costeado por el tesoro municipal  es arrinconado en el cuarto de trebejos, y generalmente olvidados.
                                                4.5.- Es así como sin ningún conocimiento de la sociedad nacional que todo lo ignora, quédanse archivados y en lugares recónditos y secretos conocidos por modestos conservadores de archivos miles de millones  de pesos en inteligencia generada la cual por cuestiones antropológicas y sociológicas los gobiernos en turno no desdeñan ni menosprecian simplemente no conocen su existencia y repiten una vez más el gasto ya hecho anteriormente de buena o de mala fe.
                                                4.6.- De buena fe cuando la ignorancia administrativa  impide que el funcionario (pletórico) de deseos de servir “honestamente” usa el material ya existente.
                                                4.7.- De mala fe cuando el funcionario sabedor de la existencia de esos programas o proyectos existentes  ya elaborado  contrata a gente de su confianza  para que vuelva a recrear lo creado en programas, proyectos, o simples desarrollos, cobrando por segunda ocasión el trabajo realizado en un franco ejercicio de corrupción.

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