Por: Rocio Garcia Olmedo
En muchas ocasiones hemos escuchado, algunas veces en broma y otras en serio, porqué hay un día de la mujer y ¿cuándo se va a declarar un día del hombre?
Y la pregunta sería para qué un día de los hombres, si los 364 días restantes de cada año, los ocupan -no todos por fortuna- para, consciente o inconscientemente actuar como “verdaderos” machos.
De ahí que si estas fechas sirven para reflexionar en torno a las condiciones prevalecientes, tal vez debamos conjuntamente empezar a reflexionar algunos minutos de cada uno de esos días para intentar reconsiderar su condición de varones, con lo cual podríamos empezar a construir nuevas formas de convivencia.
Bien se ha comentado que “los siguientes pasos en la liberación de las mujeres, suponen una transformación de los hombres, tan liberadoras o más que la de ellas”
De ahí la necesidad de recomponer el tejido social en el que se encuentra inmerso las relaciones masculinas-femeninas.
No es sencillo para los hombres enfrentarlo; sin embargo una buena forma de empezar es por reconocer que deben dejar de ser cómplices de machismo y deben atreverse a romper el modelo tradicional de masculinidad que culturalmente se les ha impuesto*.
Porque resulta desolador por ejemplo, revisar las cifras de la cantidad de mujeres que son víctimas de la violencia de los hombres cercanos a su entorno, llámense esposos, parejas, novios, compañeros, jefes, etc.
Salir de ese círculo vicioso, necesariamente somete a los hombres a un “auténtico rediseño de su propia humanidad” que permita salir de esa red de doble moral y complicidades a que se ven sujetos, para que, en lugar de seguir construyendo mecanismos de defensa, podamos construir, hombres y mujeres juntos nuevos comportamientos sociales y códigos de respeto y de solidaridad.
Las mujeres y muchos hombres hemos luchado codo con codo para acabar con esas prácticas culturales, pensando y reflexionando en nuestras realidades y explicaciones, ejemplo de ello lo son muchos grupos de hombres que han empezado a reunirse para reflexionar y compartir sus emociones y experiencias como hombres. Ejemplos muchos: EME-Masculinidades y Equidad de Género, Hombres por la Igualdad , Red de Masculinidad Centroamericana, Hombres Mirando-nos, Revista La Manzana masculinidades; Observatorio de violencia social y género de la ciudad de Puebla (UIA Puebla), Red Iberoamericana de Masculinidades; entre otros.
En los cuales se atreven a reflexionar acerca de no seguir evadiéndose de su responsabilidad en salud sexual y reproductiva.
A que con su actuar sin duda pueden abonar a eliminar todas las formas de discriminación y violencia hacia las mujeres y buscar alternativas para una convivencia sana y equitativa.
A erradicar de una buena vez, la práctica de que la igualdad de género, en el mundo masculino, es solo un discurso.
A que las mujeres no somos las únicas responsables del espacio de lo doméstico, o de la educación y salud de los hijos e hijas y de la violencia.
Y se preguntan:
¿Qué pasaría si su participación como hombres al interior de las familias fuera con afecto, igualdad y equidad? ¿Qué valores estarían enseñando y fomentando a sus hijos e hijas sobre el compromiso y la participación en el hogar?
¿Qué pasaría si como hombres dejaran de ejercer la violencia y usaran el diálogo para resolver conflictos? ¿Qué pasaría si a las hijas les enseñaran que como mujeres merecen respeto; que nadie tiene derecho a lastimarlas ni humillarlas; que son personas valiosas y capaces para realizar muchas tareas?
¿Qué pasaría si dejaran de acosar a las mujeres en las calles, en el trabajo y en los hogares?*
Por supuesto no es fácil enfrentarse a estas nuevas realidades, sin embargo, es un buen momento para que los hombres se sumen al esfuerzo de vida de las mujeres y juntos avancemos.
El asunto es apoyar, aunque sea un poquito para empezar.
*Conferencia Internacional sobre Población Desarrollo (CIPD)
Programa de Acción de la CIPD Cuarta Conferencia Internacional de la Mujer (1995)