domingo, 19 de febrero de 2012

Recordando a Susan Sontag

Un 16 de febrero en Nueva York nace esta mujer considerada “una de las figuras intelectuales de mayor peso”.
Multifacética: cuentista, ensayista, crítica literaria, novelista, filósofa, fotógrafa, directora cinematográfica y teatral, defensora de los derechos humanos, pacifista. De una enorme sensibilidad.
En sus libros “Sobre la fotografía”  y “Ante el dolor de los demás” demuestra que la fotografía, para ella,  no sólo servía para capturar la belleza; sino que también debía servir, para capturar la injusticia y los estragos de las guerras. Se ocupaba de los desprotegidos y luchaba contra las simplificaciones, exponiendo la complejidad de la realidad del ser humano.
Seguro, si ella viviera, estaría en México haciendo cuentos con tantas historias que hoy tenemos,  cómo las que publica en “Yo, etcétera” que transcurren en la ciudad que la vio nacer, Nueva York, donde muestra el contraste de esa ciudad cosmopolita; por un lado la opulencia y el poderío económico; y, por el otro, la miseria más recalcitrante.
Estaría en México, en la Sierra Tarahumara dando cuenta con sus imágenes, justamente de esos contrastes; o, estaría recorriendo las ciudades siguiendo la lucha de las familias de los muertos inocentes por la violencia en México; también seguramente, se habría indignado con las violaciones a los derechos humanos tan recurrentes;  habría levantado la voz, al enterarse de la criminalización de la que son objeto las mujeres; como lo hizo  cuando visitó a Acteal, Chiapas y cuando se entrevistó con Samuel Ruiz en un momento fundamental después de la masacre de indígenas.
Y lo afirmo porque ella en su obra permea, la crítica social, la denuncia de la desigualdad, el deber moral del escritor de “prestar su voz a los que se han quedado sin voz”.
Sontag es, sin duda,  un icono intelectual que escribía y vivía obsesionada por el significado de los problemas morales. Los intelectuales la definen como una controversial escritora. Leyenda de la contracultura contemporánea.  Como pensante y crítica. Como una mujer que pregunta afirmando. Como aquella que su obra se origina “en la puesta en duda y se constituye a partir de las indagaciones y descubrimientos. Porque con ella no puede haber concesiones: no quiere darlas…buscando dárselas”.
Esta intelectual murió como vivía, su compromiso era, ser ciudadana obligada a usar la voz pública, por eso creo que estaría -si viviera- nuevamente en México, dando cuenta de todas esas contradicciones sociales y políticas; y, con la ayuda de su fotografía, estaría capturando las imágenes para dar cuenta también,  de la injusticia y la violación a los derechos humanos en México, aunque a muchos les incomodara.

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domingo, 12 de febrero de 2012

Algunas reflexiones sobre la Constitución de 1917.

Los constitucionalistas han expresado que una Constitución es la sumatoria de la historia, la política, la  cultura y la economía de un país. Si echamos un vistazo a nuestra Constitución promulgada hace 95 años encontraremos en cada texto de los artículos que la componen justamente eso, por ello se ha afirmado que un texto constitucional es sobre todo “un pacto entre generaciones, una línea de continuidad histórica, política, social y jurídica; que nos vincula al pasado, pero que nos permite avanzar con  bases ciertas hacia el futuro”.
Los cambios experimentados en la sociedad mexicana desde el 16 de septiembre de 1917, fecha en la que entró en vigor la Constitución, han sido muchos: Internamente,  un crecimiento exponencial de la población, paso de una economía agrícola rural a una industrial urbana, la elevación de la expectativa de vida, la creación de una clase media, la construcción político-electoral, entre otros; sin dejar de atender las repercusiones producidas por la esfera global. 
Lo anterior explica la multiplicidad de reformas y  adiciones al texto, que incluso en muchos momentos ha llevado al planteamiento acerca de la necesidad de avanzar hacia un texto constitucional. Tema que seguramente seguirá siendo motivo de análisis y debate.
Pero si nuestro país ha transitado en la historia del sistema constitucional que prevé un régimen democrático, un régimen de gobierno, reivindicaciones sociales, que plantea libertades ¿Porque entonces en muchos momentos pareciera que no hay Estado Constitucional de Derecho en México? ¿Porque ahora los mexicanos no nos sentimos protegidos por la ley? ¿Qué hacer para que lo establecido en la Constitución se cumpla?
Uno de los muchos factores que nos permite una parte de respuesta, lo encontramos en diversos estudios de la autoría del Dr. Diego Valadés, que sostiene que justamente las constantes modificaciones “ha hecho complicada la tarea de conocerla y de interpretarla adecuadamente” y señala el  jurista que “el uso puramente retórico de los textos constitucionales, ha sido una actitud común  entre gobiernos de América Latina”, de ahí la necesidad de insistir una y otra vez en la eficacia de las normas, porque de otra manera “permaneceremos condenados a tener constituciones puramente simbólicas que no despliegan efectos prácticos en la vida de sus destinatarios” afirmando que “el futuro de la Constitución mexicana depende en buena medida, de que estemos dispuestos a cumplirla”
Y lo anterior nos compete a todos: gobiernos de cualquiera nivel, autoridades que procuran  y administran justicia y a cada uno de nosotros.
Y justamente de esto último podemos encontrar otra respuesta probable basada en el ensayo publicado por la Revista Nexos de la autoría del Dr. Miguel Carbonell  que afirma “Las evidencias disponibles nos demuestran que los mexicanos ni conocen ni mucho menos cumplen con lo que señala la Constitución. No se trata del típico incumplimiento a cargo de las autoridades, sino de una sociedad claramente adepta a la ilegalidad como regla de conducta, que tiene ideales bien alejados de aquellos que justifican y sostienen a constitucionalismo alrededor del mundo”
Lo anterior lo demuestra basado en los resultados de la Encuesta sobre cultura Constitucional levantada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM en el año 2011, mediante entrevistas de fondo a personas mayores de 15 años que concluye “(…) nos gusta quejarnos de lo mal que hacen nuestros gobernantes, pero no se observa que la ciudadanía sea un portento de virtudes ni que esté dispuesta  a participar directamente en la construcción de la democracia constitucional mexicana. Sin duda hay un déficit de talento gubernativo, pero también hace falta una ciudadanía más crítica y participativa”.
Muchas y seguramente muy buenas razones tendremos los/as mexicanas para tomar lo que el autor señala como “actitudes francamente regresivas y autoritarias entre los ciudadanos de país”.
Lo que vemos actualmente en el ejercicio de gobernar no responde tampoco a ninguna expectativa; pareciera que lo que estamos construyendo es un país al margen de las  leyes. Y esto si no le damos atención,  sus repercusiones no tendrán precedente.

Fuente:

Valadés Diego, Carbonell Miguel.-  El proceso constituyente Mexicano.-2010
Carbonell Miguel.- Verborrea e Incultura Constitucional.- Revista Nexos.- Febrero 2012
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DIFERENTE PORQUE ES ¿SEXUADO?

Desde la nominación de la señora Josefina Vázquez Mota como la próxima candidata del PAN hemos venido leyendo diversas posiciones en torno a esta candidatura. Llama mi atención las menciones de ella misma usando como argumento central de su discurso el que es mujer  y esto, por supuesto es por sí solo sin duda trascendental; incluso, últimamente y con el propósito seguramente de reafirmarlo ha comparado su postulación con la de mujeres de distintos países de Latinoamérica que lograron triunfar.
¿Será este argumento su única fortaleza que le permita avanzar para ganar la elección?  Me parece que no será suficiente.
Y lo afirmo, porque si bien el hecho de ser mujer es una gran oportunidad para sumar votos, lo es también el estado de crisis en el que ha colocado al país su propio partido político, el PAN en el gobierno que hoy la postula.
De manera que al hecho de ser mujer tendrá que colocar en paralelo el proyecto de gobierno que proponga; y hoy lamentablemente para ella, representa la continuidad de un proyecto de partido en el gobierno, que con el solo hecho de pensar en la alternancia había generado una gran expectativa de gobierno, y casi doce años después, ha fracasado. Datos oficiales en todos los rubros de la vida nacional, lo confirman. Y ella permanentemente ha venido refrendando  en sus discursos:  “no habrá cambios en la política del gobierno del presidente Calderón”
Y esto es una verdadera lástima porque en efecto es sin duda un gran logro que una mujer sea postulada. Sin dejar de reconocer la aportación que  en su momento lograron Rosario Ibarra en 1982 postulada por el PRT, Marcela Lombardo en 1994 del PPS, Cecilia Soto en 1994 del PT y Patricia Mercado en 2006 por México Posible, postuladas todas por partidos con ideología de izquierda; Josefina Vázquez Mota logró brincar incluso la misoginia del PAN y ser postulada.
A ello debemos agregar que las Presidentas de distintos países de Latinoamérica referenciadas mucho por la Señora Vázquez Mota, en sus últimas participaciones; todas ellas no ganaron sólo por su condición de mujeres, todas ellas iban precedidas de largas luchas sociales en lo personal y como partidistas, a mayor abundamiento venían de gobiernos de izquierda avalados por sus  resultados y con un gran respaldo popular. Diferencia fundamental a la que hoy guardan los gobiernos federales de extracción panista que han gobernado los últimos dos sexenios en México.
Sin embargo también existen grandes diferencias en el uso del concepto. Para explicarlo me ayudaré del texto de Martha Lamas “Feminismo. Transmisiones y Retransmisiones” que reconoce que muchas mujeres han quedado atrapadas en la moda “fetichizada del género”. Tal vez sea el caso de la Señora Vázquez Mota, porque si bien para la teoría es “válido” que para movilizar políticamente al gran sector de mujeres -sin olvidar que representamos más de la mitad del total de votantes-  se convoque a hacer política “como mujeres”; también para ello es necesario revisar donde están situadas aquellas personas que hablan y para qué usan el concepto;  ya que “el quien  y el cómo, definen el qué.”
De manera que necesitaremos conocer donde se ha situado Josefina Vázquez Mota para hablar y usar la postura de interlocutora ¿ha sido solidaria con las mujeres y sus causas durante el tiempo en el que se ha desempeñado en distintos cargos públicos desde el año 2000 cuando apareció en la escena de lo público, algunos con la facultad de ejecución y en otro de representación política? Me parece que no.
Solo algunas reflexiones nos lleva a esa respuesta:
La mayoría de las mujeres mexicanas no queremos más muertos inocentes, muchos de los cuales han sido esposos o hijos/as;  y Josefina Vázquez Mota ha precisado en sus discursos que “no habrá cambios en la línea de gobierno”. ¿Seguiremos entonces inmersas en la violencia y en el miedo?
No recuerdo acciones de política pública  -específicas-  dadas las condiciones de inequidad que han prevalecido, que haya priorizado especialmente hacia la educación de mujeres y niñas, cuando fue Secretaria de Educación. O alguna propuesta de su parte para la distribución equitativa de las responsabilidades familiares.
No recuerdo incluso, si haya fijado alguna postura cuando la muerte terrible de niñas y niños de la guardería ABC.
Tampoco recuerdo si haya habido una política pública dirigida especialmente a revertir la feminización de la pobreza cuando era Secretaria de Desarrollo Social. Entre los pobres de México las más pobres son las mujeres.
No recuerdo su lucha por lograr mayor presupuesto público para institucionalizar el enfoque de género, cuando fue Diputada Federal; o, alguna Iniciativa de su autoría a favor del avance de las mujeres.
Tampoco le he escuchado -hasta ahora-  cuál es su posición respecto a los derechos sexuales y reproductivos.
No sé si tenga algún trabajo compartido de defensa de las mujeres que hoy son criminalizadas por ejercer su derecho a decidir.
Dice Catherine Gallagher que una de las formas en que las mujeres legitiman su lenguaje público es la “solidaridad con un sujeto colectivo” por eso creo que la posición de Josefina Vázquez Mota no ha coincidido con la consideración que de ella misma hace; porque no es lo mismo hablar “como mujer” que hablar “desde un cuerpo de mujer”.
Las mujeres desde distintas trincheras hemos luchado por más espacios en cargos de decisión, sin duda necesarios y fundamentales para el avance de la democracia en México. Lástima que la interlocución de Josefina Vázquez Mota, no sea del todo congruente, con el género al que hoy tanto reivindica; pero más lamentable aún es que esta gran oportunidad de que una mujer sea postulada al cargo de mayor representación en México, haya sido a través de un partido político que en los casi doce años de ser gobierno no ha dado resultados.

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