Un llamado a Diputados/as locales.
En junio del 2011,
fue reformado el artículo primero de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, incluso el Capítulo I, ahora se denomina “De los Derechos
Humanos y sus Garantías”.
Nuevas puertas en
el mundo jurídico de México sin duda se abrieron; sin embargo también, esta
reforma produjo una serie de efectos jurídicos, lo que representa una gran
responsabilidad y estudio para quienes procuran y administran justicia en México,
ya que los derechos humanos hoy en México, fueron elevados a rango
constitucional, y no solo los reconocidos en nuestra Constitución, también
aquellos protegidos por los tratados internacionales.
Esto significa la
obligatoriedad de todas las autoridades jurisdiccionales para resolver y velar
porque los efectos de las disposiciones señaladas no se vean mermados, ya que
están sometidos a ella.
Lo anterior viene a
cuenta derivado del crimen cometido en contra de Agnes Torres.
Las autoridades de
procuración de justicia y en su momento procesal, las de administración de
justicia, deben tomar en cuenta también, en el desarrollo de sus
investigaciones, las disposiciones señaladas en
los tratados internacionales, que ahora son parte integrante de nuestra
Constitución en materia de derechos humanos, y, por supuesto atender lo
establecido en la Ley Federal para prevenir y Eliminar la discriminación.
Porque el asesinato
de Agnes Torres, se inscribe también en un crimen que debe considerar el odio homofóbico como una agravante en el
delito de homicidio.
Según los expertos la gran mayoría de las víctimas de este tipo
de ejecuciones, son motivadas por prejuicios y asesinadas con violencia extrema
y saña, “lo que refleja la necesidad del victimario, no solo de infringir un
daño a la víctima, sino de castigarlo hasta el exterminio”, lo que lo
constituye en una verdadera ejecución a diferencia de otro tipo de homicidios.
Y esto en el caso
de Agnes debe ser considerado también, ya que esta modalidad de delito deshumanizante,
para quien lo comete, considera que la víctima carece de valor humano a causa
de su orientación sexual, género o
identidad de género ¿Cómo dejar pues de considerar, en este caso, la
probabilidad de un crimen de odio por homofobia?
Y claro que es un
paso importante el que El Congreso poblano, la semana anterior haya aprobado la
inclusión en el artículo 11 de la Constitución Poblana del término
“preferencias sexuales” qué lástima, que hayan sido las reacciones que provocó
nacional e internacionalmente el asesinato de Agnes, lo que generó la coyuntura
para lograr esta reforma, porque si no se hubiera presentado, tengo dudas acerca de que si el tema lo
hubiesen abordado los diputados y diputadas de esta LVIII Legislatura.
Y lo sostengo
porque muchos medios han documentado, las distintas declaraciones acerca de que
“temas polémicos” no estaban en su agenda legislativa.
Tal vez esto los
motive también a trabajar en la armonización total, del artículo 1 de la
Constitución General de la República a nuestra Constitución local.
Y qué tal, si con
esa voluntad mostrada por los diputado/as de la actual Legislatura, rescatan la
Iniciativa de Ley para Prevenir y Eliminar
las Formas de Discriminación del Estado de Puebla, presentada el 27 de
julio del año 2006, -que está en la llamada “congeladora”- y que fue resultado de una serie de
foros, donde intervinieron diversas organizaciones
civiles y el Consejo Nacional para Prevenir y eliminar la Discriminación
(CONAPRED), la cual fue debidamente consensuada y debe ser base para el
análisis y debate, incluso de la que acaba de presentar también, con todo
respeto, aprovechando la misma coyuntura, el Dip. Guillermo Aréchiga en la
última sesión del período ordinario que acaba de concluir y la aprueben, por
cierto, les comento que en estos foros participó Agnes Torres.
De manera que hasta
entonces, se tengan las bases jurídicas, para iniciar los estudios que permitan
incorporar al Código Penal y al de Procedimientos en la misma materia de Puebla,
el concepto de delitos contra la dignidad de las personas. Discriminación.
Sin duda Agnes
después de su muerte, seguirá siendo activista por los derechos de su
comunidad.
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