lunes, 25 de junio de 2012

TERCERA ELECCION DEL SIGLO XXI.



Se acerca la fecha en que se llevará a cabo la tercera elección presidencial del siglo XXI.
Sin duda, y por fortuna, ha habido avances hacia una  mayor conciencia ciudadana, la importancia en el valor de nuestro voto cada vez permea más en México.

No hay duda de que l@s ciudadanos mexicanos hemos evolucionado adquiriendo mayor información y concientización de nuestros derechos –aun cuando hay que seguir construyéndolo- y en este proceso de construcción, la aportación de los diversos medios de comunicación, ha sido uno de los  elementos fundamentales para desarrollarlo.

Incluso como recientemente escribió Bárbara García Chávez, los candidatos y candidata presidencial, “han caminado electoralmente desde el poder de los medios de comunicación -los de siempre y los de ahora- frente a las masas (teoría estructural funcionalista de Lasswell)”
 Y a ello agregamos  el fenómeno de las redes sociales, que en este contexto han sido y serán fundamentales, desde mi personal punto de vista.

Y todo ello ha repercutido en una participación ciudadana más activa en asuntos públicos, cobrando un fuerte papel como piedra angular en el contexto democrático; también sin duda,  en esta elección, se han presentado de manera muy clara,  los tres conceptos claves de la teoría de la participación: sociedad civil, movimientos sociales y participación ciudadana.

Lo refiero porque su presencia ha sido una constante visible, en todas las etapas de este proceso y tendrá, con toda seguridad, una participación muy activa, no sólo el día de la jornada electoral, continuará después del primero de julio.

Por ello, y justamente por la cada vez mayor conciencia sobre el valor del voto, la defensa del derecho de voto sin discriminación de ningún tipo, evitar casos de soborno o compra de votos, será parte del ejercicio ciudadano el próximo domingo, mediante la vigilancia y la denuncia.
Lo anterior derivado de que un escenario de polarización, crispación y enfrentamiento no es para nada recomendable, dadas las condiciones dolorosas que prevalecen en nuestro país.

A estas alturas, la gran mayoría de mexican@s conoce las propuestas y compromisos de tod@s los candidat@s, muchos hemos podido diferenciar entre las populistas y las superficiales, ofrecidas ambas sin ningún fondo político, ni sustento en agendas que realmente respondan a las múltiples necesidades sociales y económicas que refrenden su compromiso serio en rubros trascendentales.

La decisión requiere del respeto y la propia convicción, está en tod@s nosotros@s  y se dará, justamente frente a la boleta misma, en este momento tan importante de decisión, convoco a pensar en el país al que aspiramos tod@s.

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lunes, 11 de junio de 2012

CREER Y ACTUAR.



“El país de Uno” es un libro de obligada lectura, su autora Denise Dresser, logra plasmar una serie de elementos, sin duda críticos, que permiten reflexionar acerca de la situación actual de nuestro país.

Sin embargo, nos va llevando en su narración a la idea que ella misma sostiene de “Mirar a México con más honestidad”, lograrlo sin duda, es una tarea enorme, pero no podemos decir que sea imposible, requiere del compromiso de todos y todas ciudadanos y ciudadanas, requiere de “sacudir conciencias” de una “convicción inquebrantable de mejorar a México” y de “contribuir a la construcción de ciudadanía”.

 Pero requiere también de “(…) creer para entender, Hay que creer para actuar. Hay que creer porque si se abdica a ello, los hombres se vuelven pequeños”  “(…) Porque frente a todos los motivos para cerrar los ojos están todos los motivos para abrirlos. Frente a las razones para perder el ánimo están todas las razones para recuperarlo” porque “México es el país de uno. El país nuestro. Ahora y siempre”.

Así desde el corazón la autora nos va llevando a retomar nuestros deberes, nos va llevando al objetivo primario: creer y actuar.

Y en este sentido, me parece que hoy en México es un buen momento para dar un gran paso. El momento político actual nos permite reflexionar en torno a propuestas y compromisos. Nos permite decidir hacia donde queremos transitar en el México de hoy.

Y me parece como elemento fundamental, el análisis de fondo,  de los mensajes que hemos escuchado de quienes hoy contienden, para justamente mirar hacia el futuro y no al pasado.
Y uno que es base para visualizar el sistema político que se propone para México y que me preocupa y por ello lo retomo, es la constante referencia del candidato Andrés Manuel López Obrador a la “democracia participativa” y recuerdo los análisis de expertos en torno al tema, refiriéndose a una serie de elementos que permiten diferenciar lo que muchos llaman “la democracia antigua” de la “democracia moderna”.
Alain de Benoist en un análisis publicado refiere “Los defensores de todo tipo de régimen gustan decir que lo suyo es la democracia” fenómeno nada reciente, remontándose a 1849 y lo escrito por Guizot “tan poderoso es el atractivo de la democracia, que ningún gobierno o partido desea existir sin inscribir esta palabra en su bandera”.

Incluso va más allá al escribir “No todos son demócratas, pero todos pretenden serlo. No existe ninguna dictadura que no se considere como una democracia. Incluso los antiguos países comunistas del Este de Europa no solo se describían como democráticos según sus constituciones, sino que se presentaban como las únicas democracias reales frente a las democracias “formales” de Occidente”.

Dicen los estudiosos del tema que si deseamos hablar de ello, debemos regresar a la democracia griega. La comparación entre democracias antiguas y modernas, está en que las primeras eran democracias directas, mientras que las segundas son democracias representativas, sin olvidar que aún en Atenas, los esclavos eran excluidos de la democracia ateniense, de manera que no era tan democrática entonces.

Y esto sin duda tiene que ver con lo amplio de los territorios y las poblaciones –como hoy sucede en nuestro país-  de ahí que me parece tener cuidado, mucho cuidado con propuestas que podrían significar retrocesos; bien señala Giovanni Sartori “durante milenios el régimen político óptimo se denominó república y no democracia (…)”  incluso la Revolución Francesa se refiere a un ideal republicano.

De ahí que cuando se habla de democracia no podemos irnos como la manejan los “demagogos”. La democracia es un “estadio superior” en los regímenes políticos.
Se imaginan en México convocar todos los días a l@s ciudadanos para ¿decidir asuntos de la cotidianidad?

En el  libro “Liberalismo y democracia” Norberto Bobbio menciona “Nosotros ya no podemos gozar de la libertad de los antiguos, que estaba constituida por la participación activa y constante en el poder colectivo. Nuestra libertad en cambio debe estar constituida por el gozo pacífico de la independencia privada”

El pensamiento político griego sin duda, nos legó formas de gobierno entre las cuales se encuentra la democracia, traducida como el gobierno del pueblo, el sentido no ha cambiado. “Lo que se considera que cambió en el paso de la democracia de los antiguos a la democracia de los modernos, por lo menos a quienes consideran útil esta contraposición, no es el titular del poder político, que siempre es el “pueblo”, entendido como el conjunto de ciudadanos a los que toca en última instancia el derecho de tomar las decisiones colectivas, sino la manera, amplia o restringida, de ejercer este derecho, en los mismos años en los que mediante las Declaraciones de los derechos nace el Estado Constitucional moderno”.

Por ello en el proceso de construcción de ciudadanía, y en este momento político-electoral en México,  es necesario reflexionar en torno a estos temas fundamentales, para, justamente mirar hacia el futuro y no al pasado; hay, como señala Denise Dresser  “Mirar a México con más honestidad”.

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lunes, 4 de junio de 2012

EL DISCURSO.



Leía recientemente una publicación de Francisca Robles “Reflexiones sobre el discurso del poder femenino” que me pareció muy importante compartir.

La autora sostiene que “desde el momento mismo en que las mujeres empiezan a publicar, a dejar rastros, indicios de su existencia y de su paso por la vida” representa la primer batalla ganada.

Ella señala que el discurso femenino es una huella que permanece indeleble al paso del tiempo y para entenderlo es necesario conocer el “contexto de su creación”, por las diversas luchas emprendidas para adquirir derechos de toda índole.

Y este proceso de empoderamiento inicia con saber leer y escribir  -primera lucha emprendida- si partimos que en el siglo XVIII, las únicas que podían hacerlo eran las cortesanas o las religiosas.

Una vez ganado el derecho de ser alfabetizadas, escriben primero para “entender y para entenderse” escriben lo que ven y viven ya que aún “no tienen derecho a pensar ni a juzgar, solo a compartir “sus cosas” por eso para esta época encontramos diarios, textos biográficos y autobiográficos.

No olvidar que las mujeres que primero tienen la oportunidad de educación son las de las clases altas, sin embargo, para el siglo XIX se inician esfuerzos para publicar en revistas las preocupaciones cotidianas de las mujeres, con acceso general, como lo fue la revista  las Violetas de Anáhuac, con lo que se empieza a compartir lo que “entiende de la vida” y con ello se empiezan a identificar causas comunes y la necesidad de organizarse en asociaciones, grupos, redes, etc.

Grupos, que actualmente logran unión y fuerza para continuar y ganar batallas “a veces comunes y colectivas, a veces individuales y gremiales” de manera que no obstante “desde todos y cada uno de esos círculos endógenos de poder” y yo agregaría desde el ejercicio de la ciudadanía, “se impulsa el empoderamiento femenino, de casi todas mujeres”.

La autora nos dice el porqué del “casi” recordándonos las grandes diferencias que hay en las diferentes regiones del país donde todavía encontramos “mujeres que son vendidas por su familia o cambiadas por una vaca o un cartón de cervezas o prostituidas por sus parejas. Todavía hay mujeres que no tiene permiso de estudia ni de trabajar, mucho menos de tener un proyecto de vida” de ahí que, empoderar y empoderarse ha sido y es “una carrera de obstáculos en los cuales afortunadamente y por la perseverancia de quienes luchan en diversas trincheras se ha  ido venciendo paulatinamente”

Y los discursos femeninos son versiones del acontecer histórico, político o social, que refleja sus luchas, pero también sus historias de vida, sus roles sociales que desempeñan, sus preocupaciones cotidianas, y de ahí lo fascinantes que pueden ser, ya que se puede conocer “lo que hacen, dicen, sienten y piensan, es una ventana a la fuerza interior y exterior, es una apertura a la historia y a la microhistoria, a la sociología, a la antropología social, a la literatura, en fin, a todas las ciencias existentes e imaginables” a diferencia del discurso masculino.

El discurso femenino explica acontecimientos, y es sin duda, un espejo del empoderamiento femenino, que va reflejando las conquistas logradas y estudiarlo es indispensable para validar su trascendencia.
Interesante!

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