La
Declaración Universal de los Derechos Humanos fue adoptada un 10 de
diciembre de 1948, desde entonces en el mundo, en esa fecha, se celebra
el día de los Derechos Humanos.
El concepto es ya muy
conocido. Muchas personas lo mencionan de manera cotidiana, tal vez por
eso vale recordar lo que proclama la Declaración Universal de los
Derechos Humanos “todos los seres humanos nacen libres e iguales en
dignidad y derechos (…) y que estos derechos, les corresponden sin
distinción de razas, color, sexo, idioma, opinión política, posición
económica, nacimiento o cualquiera otra condición”(…) “Nada en esta
Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho
alguno a realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los
derechos y libertades proclamados en esta Declaración”
La
Declaración de 30 artículos, estipula una serie de derechos que son
universales, inalienables, inviolables, obligatorios, indivisibles.
Los
teóricos describen tres momentos históricos en la evolución de los
derechos humanos, que no reemplazan a los anteriores, sino que se
agregan y complementan. Hablan de derechos de primera generación (siglo
XVIII a principios del siglo XX), que consideran a la persona como
individuo dotado de libertad y autonomía; los derechos de segunda
generación (desde finales del siglo XIX a mediados del siglo XX), que
agregan un conjunto de derechos económicos y sociales, considerando al
individuo situado en un grupo social determinado; y, Derechos de tercera
generación, que corresponden a derechos de solidaridad (a partir de la
década de1980), y que visualizan a la persona como sujeto colectivo de
un pueblo, de una nación, una etnia, una comunidad.
De
ellos, se ha derivado una serie de instrumentos y mecanismos
desarrollados para asegurar la primacía de los derechos humanos y
especialmente para hacer frente a sus violaciones, que actualmente se
identifican como violaciones por acción, omisión y por exclusión.
En
México un gran avance se logró el año anterior con la reforma
constitucional en materia de derechos humanos que da rango
constitucional a tratados internacionales de derechos humanos
ratificados por nuestro país como Estado parte, que permitió, consagrar
el principio de pro persona. Reforma que ha sido elogiada por diversas
instancias internacionales incluida la CEDAW y que urge su Reglamento.
Esto
sin duda, ha motivado la construcción de una cultura de respeto,
promoción y protección de los derechos humanos, tarea nada sencilla,
pero que en México ha iniciado, fundamentalmente desde instancias del
quehacer privado y social ya que en los últimos doce años el sector
público parecía rezagado.
Impartir una capacitación
sistemática en materia de derechos humanos es uno de los ejes
fundamentales; hacer visibles problemáticas específicas de los diversos
grupos de
la población es necesario para este cometido; y,
prioritario es, contar con el presupuesto que permita desarrollar una
serie de acciones de política pública tendientes a este logro.
Por
ello es muy importante señalar solo dos ejemplos que vienen a demostrar
que el nuevo gobierno, empieza por reconocer que México difícilmente
podrá alcanzar un mayor desarrollo y con ello cumplir con la demanda de
proteger derechos humanos, si no se construye una sociedad más
equitativa.
El viernes de la semana anterior, fue
presentado a la Cámara de Diputad@s el proyecto de Presupuesto de
Egresos de la Federación para el Ejercicio Fiscal 2013, el gobierno de
la República propone designar para el Programa Nacional para la
Igualdad entre Mujeres y Hombres en conjunto 18,498.6 millones de pesos,
que representa un aumento del 6.7% real respecto a los recursos
aprobados para el 2012 y para el Programa de Desarrollo Humano
Oportunidades un monto de 65,591.1 millones de pesos.
Ambos
programas están considerados como los principales instrumentos de
política social que permitirán redoblar esfuerzos y enfrentar dos graves
problemas que vive nuestro país en materia de derechos humanos: pobreza
e igualdad.
Combatir sus causas y sus efectos, mediante
el establecimiento de acciones de política pública, respondiendo a
demandas ciudadanas, para reencauzar -en los hechos- y adoptar, en su
caso, nuevas medidas para reducir las brechas de desigualdad.
Con
ello, el Gobierno de la República, avanzará en el cumplimiento de los
compromisos asumidos cuando firmó la Declaración Universal de los
Derechos Humanos: “(…) resueltos a promover el progreso social y a
elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad
(…) considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo
tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los
derechos iguales e inalienables de todos (…) que el desconocimiento de
los derechos humanos ha originado actos de barbarie ultrajantes para la
conciencia de la humanidad (…) y considerando esencial que los derechos
humanos sean protegidos por un régimen de Derecho”.
En suma, derechos humanos como la aspiración más elevada: universales, inalienables, inviolables, obligatorios, indivisibles.
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