domingo, 17 de marzo de 2013

SOMOS UNA SOLA MUJER.

Concluyeron los trabajos de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de las Mujeres  (CSW57) llevada a cabo en Nueva York.
El análisis, las reflexiones, las conclusiones y los compromisos en voces diversas y expertas, argumentaron la urgencia de que los Estados parte asuman lo correcto para prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas.
Ya se ha dicho y sustentado que la violencia contra las mujeres “adopta diversas formas en todos los países y en todos los contextos; que perjudica no solo a las mujeres, también a sus familias y a sus comunidades, que pone trabas al desarrollo, y supone un costo de miles de millones de dólares cada año a los países en áreas de atención sanitaria y pérdida de productividad”. (ONU Mujeres)
Y la mejor manera de poner fin a la violencia contra las mujeres es asegurar que, en primer lugar no llegue a ocurrir.
Por ello importante el enfoque alcanzado, la violencia es un problema universal, que requiere respuestas universales, parte de los acuerdos logrados en estos trabajos que alientan, si recordamos que en el 2003 cuando en esta Comisión de la Condición Jurídica y Social de las Mujeres  incluye el tema de violencia contra las mujeres, no pudieron alcanzarse.
Medidas concretas a realizar por los Estados miembro: Mayor atención y medidas más ágiles a favor de la prevención y la respuesta; y  la importancia de otorgar servicios multisectoriales que incluyan apoyo y asesoramiento sanitario y psicológico, ayuda social a corto y largo plazo.
Considerar hacerlo a través del enfoque de la educación, la generación de conciencia, la lucha contra las desigualdades de género en los ámbitos político, económico y social, así como de servicios que protejan el derecho a la salud sexual y reproductiva.
El castigo a los agresores para acabar con la impunidad, mejorando la base de pruebas y disponibilidad de datos para obtener respuestas efectivas, la entonces todavía Directora Ejecutiva de ONU Mujeres Michelle Bachelet señalaba con mucha razón en torno al tema de impunidad en los casos de violencia en contra de las mujeres “Hoy en muchos países vemos que la impunidad es generalmente la norma más que la excepción”
La Sra. Bachelet urgió a los países a tipificar los asesinatos por “motivos de género” o “feminicidios” para conocer su verdadera magnitud e integrar la prevención y medidas de protección para las víctimas, las y los testigos y sus familias en los procesos penales proveyendo mecanismos de investigación con perspectiva de género, otorgando mayores presupuestos a las políticas públicas y con ello fortalecer los sistemas de justicia, de capacitación a las policías y a los jueces para eliminar estereotipos y los prejuicios hacia las mujeres
Un mensaje de solidaridad y unidad fue escrito en una canción que anima a promover los derechos de las mujeres y la igualdad de género fue presentada en este evento de magnitud mundial llevado a cabo en la ONU, y que invito a escuchar se llama “One Woman”  y pueden encontrarlo en la página de ONUMujeres:                                      
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martes, 12 de marzo de 2013

8 de Marzo.*

El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres es una fecha que reviste fundamental importancia en todo el mundo.
Este día, conmemorado también en las Naciones Unidas y en la mayoría de las Naciones, visibiliza a más del cincuenta por ciento de los seres humanos del orbe, junto con nuestra problemática, demandas, necesidades, aspiraciones y derechos.
Más allá de las fronteras más allá de las diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, las mujeres nos unimos en una sola voz para conmemorarlo.
El Día Internacional de la Mujer incluye a todas las mujeres, a ustedes y a mí, a las obreras y a las campesinas, a las empresarias y a las víctimas de delitos, a las maestras y a las abuelas, a las comerciantes, a las madres de familia y a las jefas de familias, a las hijas y a las profesionistas, a las indígenas y a las científicas.
El 8 de marzo incide en el hecho mismo de ser mujeres, de reconocernos como tales y de ser artífices de la historia, participando en la sociedad en pie de igualdad con los hombres.
Muchas luchas enmarcan esta fecha. En la antigua Grecia, Lisístrata empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían "libertad, igualdad y fraternidad" marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino.
Hoy cada mujer en todos los rincones del mundo y de México, libra su propia revolución interna, organiza su propia marcha cotidiana en favor de sus derechos, trabaja y lucha por alcanzar mejores niveles de desarrollo.
Por ello, desde 1977, las mujeres conmemoramos esta fecha.
Lamentablemente en la segunda mitad del siglo XXI, una buena parte de nuestro discurso sigue siendo de denuncia, la demanda por el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres , la violencia, la exclusión y la discriminación, es aún una constante, un problema social y una asignatura pendiente.
Golpes, gritos, muertes, maltrato, abuso, falta de oportunidades, burlas e invisibilidad, forman parte de nuestra realidad cotidiana.
Los medios de comunicación, las organizaciones civiles, los organismos internacionales y las instituciones públicas, dan cuenta de ello. Las cifras que se presentan año con año a nivel nacional y mundial son alarmantes, lastiman a la sociedad en su conjunto y nos revelan de manera clara la problemática de las mujeres.
De ahí el tema de análisis que señala la O.N.U para esta fecha “Una promesa es una promesa: momento de pasar a la acción para acabar con la violencia contra las mujeres”
Ante esta realidad, sabemos más o menos cuáles son las acciones conducentes: mayores presupuestos a programas de mujeres, mejores leyes, procuración de una justicia ágil y eficiente, combate a la impunidad, guarderías, sensibilización de funcionarios públicos, estímulos a las empresas que beneficien a las mujeres, tipificación de delitos, impulso de una cultura más democrática, etc. etc.
Acciones en su conjunto, que sin duda han permitido tener diversos avances.
Sin embargo, independientemente de estas acciones, es necesario ir un paso más allá. Hoy no queda duda de nuestros derechos, incluso parecería ser un tema agotado en tanto que no es motivo de discusión o disenso.
¿Quién podría negar hoy que las mujeres tenemos derechos? ¿Quién podría públicamente sostener que las mujeres no tenemos potencialidades? ¿Quién podría válidamente argumentar en contra de la igualdad entre los géneros?
A nivel de derechos, de normas, de teoría y de discurso parece que la batalla está ganada, más no en los hechos.
Requerimos necesariamente construir un modelo nuevo de sociedad, una sociedad amable y receptiva a los planteamientos de las mujeres y de los hombres.
Para ello ¿hacia dónde necesitamos ir? ¿Qué acciones tenemos que emprender?
La autoestima, la identidad, el empoderamiento, la aspiración de llegar a la igualdad sustantiva no son sólo nociones teóricas sino necesidades y realidades que debemos atender y posibilitar con acciones firmes y decididas.
La autonomía para que tenga validez debe ser reconocida socialmente, y se construye sobre la base de los procesos sociales vitales: económicos, sexuales, psicológicos, culturales, de nuestra concepción del mundo, de los conocimientos y saberes, de la ética, de los aspectos normativos de la vida, de las leyes y las costumbres, de la estética, de las experiencias lúdicas, divertidas, y también de la política.
De ahí la necesidad de que hoy y de frente a la sociedad, todas las fuerzas políticas, asumamos el compromiso de impulsar “acciones afirmativas necesarias de política pública” que sean necesarias y con ello contribuir al avance democrático de las mujeres.
No es con retórica como se alcanza la igualdad sino con acciones compensatorias que permitan su establecimiento.
Reconocer y visibilizar los derechos, las capacidades, las potencialidades y las necesidades de las mujeres, no implica una guerra entre los sexos, por el contrario, conlleva un acuerdo entre ambos, en favor del bien común, de la justicia y de la democracia.
Sólo en la medida en que disminuyan, hasta desaparecer, las discriminaciones de género, habrá un verdadero y total reconocimiento a la dignidad humana.
Reiteradamente hemos señalado que, la igualdad no es sólo un concepto a aplicar sino una noción que necesita aprendizaje y práctica.
Señoras y señores legisladores:
Si la autonomía es la clave, tenemos la obligación de derrumbar ese imaginario social de lo que debe ser la mujer. Tenemos obligación, de una vez por todas, de romper ese añejo techo de cristal que sólo frena el desarrollo. Tenemos obligación de desechar es rancio y viejo discurso que sólo contribuye a escamotear los derechos de las mujeres.
En esta Legislatura, asumamos el reto de posibilitarle en los hechos a cada mujer mexicana el acceso a nuevas y mejores oportunidades.
El grupo parlamentario del PRI por mi conducto, en ésta la más alta tribuna del país, expresa su reconocimiento a las luchas de las mujeres del país.
*Posicionamiento presentado en Tribuna de la Cámara de Diputad@s el día 7 de marzo de 2013.

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jueves, 7 de marzo de 2013

TRANSFORMANDO MEXICO.


He participado en asambleas nacionales del PRI desde la XI, es decir, desde la década de los 80as. En las primeras como militante-delegada fraternal, en otras ya como delegada y en las últimas, como delegada integrante de algunas de las Comisiones de Estudio y Dictamen. En esta última la XXI Asamblea Nacional que concluyó trabajos el fin de semana, en la Comisión Nacional de Dictamen de la Mesa de Estatutos.
Esta experiencia, me ha permitido dar cuenta de que cada una de ellas, ha respondido, en su momento, a los diversos contextos políticos en las que han sido convocadas, pero todas, forman parte de la historia de este partido político nacional.
Hace poco, el hoy Secretario de Organización del CEN del PRI José Encarnación Alfaro, publicó un análisis de las Asambleas Nacionales del PRI del período 1979-2008, este análisis, nos permite entender las particularidades de cada una; desde aquellas en que se conocía acerca de temas fundamentales para el país, hasta aquellas que fueron una refundación estructural del PRI; resaltando también las que ideológicamente se dieron, pasando a la doctrina del liberalismo social, que sustituyó al nacionalismo revolucionario y llegando a inscribirlo en la corriente de la social-democracia.
Así pues, en las Asambleas Nacionales se conocía, de la postulación de candidatos a la presidencia de la República, de la reforma política de la década de los 70as; se analizaban los informes de los presidentes de la República, se elegían o ratificaban las dirigencias nacionales; se aplaudía el surgimiento de México como país petrolero; pero también se debatía sobre las crisis económicas y sus impactos; sobre la nacionalización de la banca; de la exigencia de democratización interna, que introdujo la consulta a la base para la selección de candidat@s y después para los dirigentes; sin olvidar la reivindicación de las causas sociales, la transformación en distintos momentos de la organización de las mujeres y jóvenes,  la creación de las distintas categorías: miembros, militantes, cuadros y dirigentes, el surgimiento  del Consejo Político Nacional, de la Comisión Política Permanente, Comisión de Procesos Internos, la derrota electoral del 2000; en fin, muchos más, que demuestran la  vigencia permanente del PRI, desde 1929.
La historiadora Alicia Tecuanhuey, en un Foro de Análisis “El PRI: el trasfondo de los retos del siglo XXI” organizado por la Fundación Colosio en 2006, convocado, justamente para analizar esa etapa difícil del PRI y de México, durante los gobiernos federales panistas;  refería  “No hay duda de que la mayoría de los analistas europeos y norteamericanos en el pasado reciente y en el lejano han sentido un gran respeto por el sistema político pos revolucionario que el PRI contribuyó a sostener y reproducir durante setenta años hasta que perdió la hegemonía en el 2000” y abundaba “Este sistema había logrado impulsar el crecimiento económico, la estabilidad política y también había dado cuenta de tener capacidad para dosificar el cambio y absorber el conflicto social y político en México” en contraste con lo que entonces ocurría en otros países latinoamericanos; hasta que el modelo se agotó, viene un momento de ruptura y se pierde la presidencia de la República en dos ocasiones.
Y en ese mismo análisis de la Dra. Tecuanhuey mencionó la necesidad de transformación del PRI que -dijo- “impone combatir sus propios mitos y reorientar tanto su organización como su papel en el México contemporáneo (…) el PRI se enfrenta ante el reto de adecuarse como un partido moderno y eficaz para concurrir a la competencia por el poder disputado (…)”
Doce años pasaron en los que el PRI no fue gobierno y hoy, habiendo recuperado la Presidencia de México “Triunfamos sin triunfalismo; ganamos sin derrotar a nadie; recuperamos la presidencia sin arrebatos de fuerza”; el PRI se alistó a iniciar el proceso de renovación combatiendo nuestros propios mitos y reorientando nuestra organización, en ese gran reto de adecuarse como un partido moderno “hacer más sencilla, ágil y abierta la vida interna, para que el partido sea más eficaz, además, actualizamos nuestra posición respecto a los grandes retos nacionales” señalaba  el actual presidente del PRI César Camacho.
Y abundaba: “Hicimos conciencia de que debemos romper ataduras que se convirtieron en atavismos” se ensancharon los espacios de participación de jóvenes y mujeres; se trabajó en “hacer un PRI más vigilante de sus militantes convertidos en autoridades para exigirles un desempeño apegado a la legalidad”  sin perder en ningún momento de vista las aspiraciones de justicia social, de un programa nacionalista y democrático, que permitirá al PRI “ser un partido programático no pragmático”
Muchos momentos, muchas etapas, una nueva dio inicio con la XII Asamblea Nacional, al definir el perfil que se requiere en el contexto actual, al fijar una posición clara en relación a la convivencia democrática  y al encarar con definiciones la nueva realidad del México de hoy.

La historia se sigue escribiendo.

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