En
el mes de las niñas y niños y a manera de dar continuidad a mi entrega
anterior, que permita ir visibilizando la
realidad de las niñas y niños en México,
hoy abordaré algunos datos del segundo grupo de derechos
de niños y niñas, clasificados por
UNICEF como derecho
al desarrollo, que incluye su derecho a la educación y al esparcimiento.
El
marco jurídico internacional de derecho a la educación se encuentra previsto en
numerosos acuerdos internacionales, que establecen que todos los niños y las
niñas tienen derecho a una educación libre,
gratuita y de calidad y otorga a los Estados la responsabilidad de
garantizar ese derecho en todas sus etapas de la vida y a ofrecer atención
especial a grupos vulnerables y/o minoritarios, sin discriminación y eliminando
las disparidades de género.
De
manera que el derecho a la educación se inscribe en el marco de los derechos
civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. México ha suscrito los
principios y metas planteadas en las principales cumbres y convenciones
internacionales y ha incorporado el derecho a la educación e el artículo 3º de
nuestra Constitución.
Si
bien se presenta avances en el acceso de niñas y niños a las escuelas en México;
aún permanecen 1.2 millones de niños y niñas
entre 5 y 14 años fuera de ellas; otro gran reto es sin duda, la
deserción escolar en el nivel de educación secundaria y media superior.
La
matrícula en educación primaria para niños y niñas entre 6 y 11 años de edad,
fue de 97.9% en niños y 98.6% en niñas; concluyeron estos estudios de primaria
en 2007 el 90.5%, frente al 70.5% que lo hicieron en 1990.
En
el 2007 se estimó que 556 mil niñas y niños entre 5 y 11 años trabajaban. En
2008, más de 357 mil niños y niñas en el mismo grupo de edad se reporta que no
asistían a la escuela debido a diversas causas, principalmente relacionadas con
pobreza y trabajo infantil.
La
inasistencia y la deserción escolar tienen
que ver también, con la falta de apoyo de los padres y de los maestros que en
muchos lugares no hablan la lengua original de las comunidades y hasta con la
falta de acta de nacimiento.
UNICEF
reporta que es muy importante considerar también la calidad de la enseñanza,
revelando datos fundamentales: en el año 2000 el 44.2% de alumn@s de 15 años no
entienden bien lo que leen, 2 de cada 3 (65.9% en 2003) no utilizan
adecuadamente las matemáticas y la mitad (50.1% en 2006) tienen insuficientes
conocimiento y habilidades en ciencias. Esta baja calidad de la educación es
resultado -señalan- del bajo nivel de inversión educativa en México. En nuestro país se invierte por
estudiante en primaria $ 11,400 pesos al año, cantidad que es la más baja,
comparada con los demás países de la Organización para la Cooperación y
Desarrollo Económico (OCDE).
Y
otro factor de deserción de las escuelas es la violencia en las escuelas, que
cada día se está haciendo más visible, y que según la Consulta Infantil y
Juvenil 2003, 16% de niños expresaron que son tratados con violencia en las
escuelas y el DIF reportó en 2007 que atendió por día, 46 casos de maltrato a menores de 18 años,
afectando a un poco más de niñas que niños y que 2 de cada 3 casos de maltrato
(62.3%) se refieren a violencia física y emocional, mientras que de abuso o
explotación sexual se presenta en el 3.9% de casos.
En
el caso del derecho al esparcimiento, en promedio los niños, niñas y
adolescentes ocupan según reporta INEGI en la Encuesta Nacional del Uso del
Tiempo 3.6 horas a la semana para asistir a eventos culturales deportivos y de
entretenimiento; 5.7 horas a la semana dedicadas a participar en juegos y aficiones y 4.8 horas
a la semana dedicadas a deporte y ejercicio físico.
Si
bien en México se ha podido concretar avances para el cumplimiento del derecho
al desarrollo de niños y niñas, reconocidos incluso, por el Comité de los
derechos de Niños, en sus recomendaciones emitidas en 2006, al Estado mexicano,
derivadas del tercer informe de México sobre el cumplimiento de la Convención
sobre los Derechos del Niño expresó su preocupación por las “persistentes bajas
tasas de matriculación, especialmente entre niños y niñas de familias migrantes
e indígenas; los insuficientes recursos asignados a la educación; las
considerables disparidades en el alcance y la calidad de la educación en zonas
urbanas y rurales; las altas tasas de
deserción escolar entre adolescentes y niños y niñas de zonas rurales,
indígenas y migrantes y la baja calidad de la enseñanza”
De
manera que si está establecido, que el desarrollo de la infancia entre los 6 y
los 11 años de edad es decisivo para consolidar capacidades físicas e
intelectuales, para la socialización con las demás personas y para formar
identidad y la autoestima de los individuos; y que, la familia, la comunidad y
la escuela son esenciales en esta etapa de crecimiento que requiere las
condiciones adecuadas para lograr un mejor desarrollo para el aprendizaje, el
juego y el descubrimiento; así como para estimular la motricidad y la
creatividad; para aprender normas sociales y adquirir valores como la
solidaridad y el sentido de justicia; me parece que todavía hay que hacer
grandes esfuerzos para que todo se haga una realidad en las niñas y niños en México .
Correo electrónico: rociog@podigy.net.mx
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