domingo, 26 de mayo de 2013

DIA DE ACCION POR LA SALUD DE LAS MUJERES


El día 28 de mayo se conmemora una vez más el “Día de Acción por la Salud de las Mujeres” en todo el mundo, establecido en 1987 durante el “V Encuentro Internacional de Salud de la Mujer, de la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos” sirve para “reflexionar y discutir sobre las políticas y programas, así como para proponer acciones a favor de la salud de la población femenina mundial“.

Uno de los temas a seguir discutiendo tiene que ver con la salud sexual y reproductiva, para ello es importante recordar que la salud sexual es el “estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad, la cual no es solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. Para que la salud sexual se logre y se mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud” (OMS, 2006). La salud reproductiva implica que las “personas puedan tener una vida sexual segura y satisfactoria, la capacidad de tener hijos y la libertad de decidir si quieren tenerlos, cuándo y con qué frecuencia” (OMS, 2006)

Ambos conceptos refieren dos tipos de derechos: Derechos Sexuales, que deben respetarse y para ello se requiere de un “enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener relaciones sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia” (OMS, 2006); y, Derechos Reproductivos, tanto hombres como mujeres tienen el derecho a estar informados y “tener acceso a métodos de regulación de la fertilidad seguros, eficaces, asequibles, disponer de servicios de planificación familiar y salud pública, que permitan la adecuada asistencia profesional a las mujeres embarazadas y permitan que el parto se produzca de forma segura y garantice el nacimiento de hijos sanos” (OMS, 2008).

En México, se protege el derecho universal a la protección de la salud, la Constitución General de la República ordena: “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud (…)” (Art 4 Tercer Párrafo).

Desde que el enfoque de salud reproductiva se redimensiona, en 1994, dirigiéndose no solo a programas de planificación familiar, sino como medio para que mujeres y hombres disfruten su sexualidad “libre de riesgos, sin el temor a contraer infecciones de transmisión sexual, evitando embarazos no deseados o de alto riesgo que ponga en peligro la salud de la madre o del producto” (OMS, 2012), implica la obligación gubernamental de garantizar la disponibilidad de servicios de salud reproductiva y remover las barreras legales para esa prestación; y la autodeterminación reproductiva, que se basa en el derecho a planificar la familia, a estar libre de todas las formas de violencia y coerción que afectan la vida sexual y reproductiva de mujeres y de hombres.

Esta garantía protegida en la ley, todavía es un reto, y es justamente el acceso a la salud sexual y reproductiva, lo que hace visible la serie de obstáculos derivados por los tabúes y mitos existentes que no permiten el acceso a estos derechos y que ocasionan desigualdades en perjuicio mayormente de las mujeres.

Datos oficiales lo demuestran: se incrementa el número de embarazos entre adolescentes, la mayoría de las muertes maternas son evitables; de manera que para que nuestro país cumpla con los Objetivos de Desarrollo del Milenio, para el año 2015 la razón de mortalidad materna en México debe ser igual o menor a 22 defunciones por cada 100 mil nacidos vivos, es decir, 417 muertes maternas en el país al año y  hay 1097; los jóvenes no usan ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual, 70% de las infecciones sexuales se adquieren en la adolescencia, y su transmisión hacia las mujeres mantiene una tendencia en aumento, cualquier forma de violencia y coerción afecta la vida sexual y reproductiva especialmente de las mujeres ( 7 de cada 10 mujeres han experimentado violencias en cualquiera de sus tipos), 26% de las personas con VIH-Sida son mujeres y las mujeres jóvenes representan un 33.2% de casos acumulados en México (OMS, 2012).

Sin duda la población rural, las mujeres indígenas y las adolescentes son grupos de población que enfrentan barreras culturales, sociales, económicas, y por supuesto de género, que reducen su acceso efectivo a la metodología anticonceptiva y por lo tanto al derecho a decidir sobre el número y espaciamiento de sus hijos. Estos grupos de población representan los niveles de necesidad insatisfecha más altos en materia de métodos anticonceptivos en nuestro país y el reto más relevante para los próximos años.

En el estado de Puebla ¿Conocemos el número de interrupciones legales de embarazos bajo las excepciones permitidas en la ley: violación, problemas congénitos del producto, riesgo de perder la vida las mujeres? ¿Conocemos el dato oficial de mujeres que por hacer uso de su derecho a decidir, han interrumpido sus embarazos y se les ha ejercitado acción penal en su contra?

Elaboración de diagnósticos, Indicadores con perspectiva de género reales, nos permitirían dar claridad, que en tratándose de derechos de salud sexual y reproductiva, las mujeres estamos en condiciones de desigualdad respecto de los hombres, y ello, nos permitiría, -considerando que estos derechos son derechos humanos- construir las intervenciones y llegar a la todavía aspiración de una sexualidad “libre de riesgos, sin el temor a contraer infecciones de transmisión sexual, evitando embarazos no deseados o de alto riesgo que ponga en peligro la salud de la madre o del producto” (OMS, 2012).

Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos, Derechos de Ciudadanía. ¡Exígelos, Defiéndelos, Ejércelos!

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lunes, 20 de mayo de 2013

17 DE MAYO DE 1863


EL 17 de mayo de 2013 conmemoramos el 150 aniversario del Sitio de Puebla, que representa un paso emblemático en nuestra historia: El inicio y afirmación de un proceso que nos encaminó y consolidó como nación independiente y dio origen a la formación Estado mexicano.

Apenas habían transcurrido unos meses del triunfo de las armas mexicanas sobre los invasores franceses, cuando la muerte sorprendió al general Ignacio Zaragoza, el 8 de septiembre de 1862. Ante ello, el presidente Benito Juárez designó al General Jesús González Ortega como nuevo comandante en jefe del Ejército de Oriente.

Después del 5 de mayo de 1862, las fuerzas francesas se repliegan hacia Veracruz para preparar una segunda incursión en territorio mexicano; a la vez que solicitaba a París el envío de refuerzos; dos divisiones al mando del general en jefe Élie-Frédéric Forey, designado para sustituir al Conde de Lorencez, con un total de 28 mil efectivos. Las divisiones francesas, a su vez, eran dirigidas por Charles Abel Douay y por François Achille Bazaine. A este ejército se agregaron 7,000 mexicanos comandados por los generales conservadores Juan Nepomuceno Almonte y Leonardo Márquez, se pusieron en marcha hacia a Puebla a principios de marzo de 1863, con 56 cañones y una reserva de 2,400, 000 cartuchos para las armas portátiles.

El alto mando del Ejército de Oriente había definido un plan de defensa basado en la construcción de un sistema de fuertes, la fortificación de cuatro zonas de manzanas en el casco urbano y el cerro de San Juan, agregar redientes y parapetos, así como líneas interiores apoyadas en edificios o templos. A los fuertes de Loreto y Guadalupe se agregaron los de Santa Anita (también conocido como El Demócrata), San Xavier o Iturbide, El Carmen o Hidalgo, La Garita de Totimehuacán o Ingenieros, la iglesia de los Remedios o Zaragoza, La Misericordia o Independencia, el fortín del Señor de los Trabajos y la línea de Redientes del Parral o Morelos

Para marzo de 1863, Puebla era “la plaza mejor defendida de México”. Con una población de 80,000 habitantes, contaba con una guarnición de 21,000 soldados, 170 cañones y 18,000 mil armas portátiles. Las fuerzas estarían dirigidas por algunos de los generales juaristas de mayor prestigio, como Felipe Berriozábal, Miguel Negrete, Porfirio Díaz, Tomás O’Horán y el italiano Luis Ghilardi.

Así comienza el asedio nuevamente de los franceses y el holocausto glorioso del sitio de Puebla.

62 días de resistencia histórica ,en los que los franceses se encontraron con la fe legítima de los habitantes de una República libre y soberana que combatió hasta el fin para hacer valer los derechos de su libre autodeterminación.

La batalla se convirtió entonces en una cruenta lucha calle por calle, “cuadra por cuadra, casa por casa, piso por piso, cuarto por cuarto, y por eso, porque muchas veces el enemigo estaba del otro lado de la calle y se disparaba de una puerta a otra, de una ventana a otra, se quedaban los cuerpos de los que habían muerto a mitad de la calle”, lo que corrompió el aire y las fuentes de agua de la ciudad. Casi todos los edificios de la ciudad quedaron destruidos. En vista de la resistencia presentada por los mexicanos, a mediados de abril el alto mando francés realizó un Consejo de Guerra en el que se planteó suspender las hostilidades y dirigirse directamente hacia a la Ciudad de México; sin embargo, como uno de los objetivos del asedio era “cobrarse” la derrota del 5 de mayo, Forey decidió mantener el sitio a toda costa. Los defensores empezaron a padecer hambre, lo que sucedió aparejado con la escasez de municiones.

El 8 de mayo, tres divisiones mexicanas que conformaban el Ejército del Centro, comandadas por Ignacio Comonfort, intentaron romper el sitio para reaprovisionar la plaza, pero fueron derrotadas por las fuerzas de Bazaine en la Batalla de San Lorenzo Almecatla, en las cercanías de Cholula. Con sus efectivos diezmados y sin posibilidad de obtener víveres ni pertrechos, González Ortega convocó a su oficialidad a un Consejo de Guerra en el que se decidió entregar la ciudad. Finalmente, tras dos meses de férrea y heroica resistencia, se ordenó la rendición el 17 de mayo, no sin antes destruir todo el armamento existente y disolver simbólicamente el Ejército de Oriente. Al entregarse prisioneros los oficiales franceses contestaron: “El Ejército francés sabe respetar al valor; y una guarnición que se ha conducido como la de Puebla, no merece sino nuestro respeto y admiración”.

Cayeron prisioneros entre 8,000 y 10,000 soldados mexicanos. De ellos, unos 5,000 se pasaron (y los pasaron) a las tropas de Leonardo Márquez; a otros 2,000 se les destinó a destruir trincheras y barricadas, y a limpiar restos humanos y escombros para la entrada de los franceses a la ciudad. Al resto, junto con los oficiales que se negaron a firmar un juramento de que no tomarían las armas contra el Imperio, los llevaron a Veracruz para embarcarlos a Francia y La Martinica. Sin embargo, en el viaje al puerto se fugaron nueve generales, entre ellos el propio González Ortega, Negrete, Díaz y el Coronel Mariano Escobedo, de los 22 que se rindieron, y sólo embarcaron a 110 de los 228 oficiales capturados.

Las fuerzas francesas entraron a una Puebla desolada y en ruinas el 19 de mayo de 1863. Sin oposición avanzaron hasta la Ciudad de México, a donde llegaron por el oriente, el 10 de junio; por el poniente salió el presidente Benito Juárez con toda su comitiva de gobierno, con rumbo a San Luis Potosí, con lo que inició la huida del gobierno republicano hacia el norte, ante el avance de las tropas invasoras.

Por la caída de Puebla, Napoleón III otorgó a Forey el grado de mariscal de Francia y lo repatrió, quedando Bazaine al mando de las fuerzas francesas.

La defensa fue heroica, según las confesiones unánimes de los oficiales franceses que han declarado ante la historia; sus episodios enorgullecen y conmueven; con ellos puede formarse un devocionario de mexicanismo épico para preparar a las generaciones nuevas a la comunión cívica en la República y la Patria. El juicio definitivo lo pronunciaron Napoleón III que, ante la rendición de Metz, durante la guerra franco-prusiana, le gritó a Bazaine: ¿Por qué no hicisteis como los mexicanos en Puebla?

El Sitio de Puebla, el orgullo del así llamado Primer ejercito del Mundo, tuvo lugar del 17 de marzo al 17 de mayo de 1863, fortaleció al itinerante gobierno de Juárez, y fortaleció a tal grado el sentimiento de la nación, que la emperatriz de Francia dijo: “Las pirámides de Egipto fueron menos difíciles de construir que lo que sería vencer a la nada mexicana”

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lunes, 13 de mayo de 2013

MUJERES-MADRES TRABAJADORAS, 2013.


En México como cada año, festejamos el 10 de mayo como el día de las Madres, que tuvo su origen en Estados Unidos en 1905 y en México la convocatoria inicial corrió a cargo del periodista Rafael Alducin en 1922.

A propósito de esta fecha el INEGI publicó información para dar a conocer la situación de las mujeres-madres en México, en este estudio encontramos que si bien la tasa de fecundidad se vio reducida de 7 hijas/os en 1960 a 2.4 en 2009, asociado a la instrumentación de una política de población en la segunda mitad de la década de los 70as, al acceso de servicios de planificación familiar, a cambios en el orden socioeconómico, que permitió mayor escolaridad e las mujeres y una participación económica, social y política más activa; persiste la preocupación por las tasas de mortalidad materna. La Organización Mundial de la Salud (OMS señala que “cada día mueren en todo el mundo unas 800 mujeres por complicaciones relacionadas con el embarazo o el parto y prácticamente todas estas muertes se produjeron en países de ingresos bajos y la mayoría de ellas podrían haberse evitado”(Abril,2013), por ello el establecimiento en los Objetivos del Milenio, a establecer una serie de metas para reducir entre 1990-2015 la mortalidad materna tres cuartas partes y lograr el acceso universal a la salud reproductiva.

En México 7 de cada 10 mujeres  de 15 años y más son madres (71.6%) y un tema que requiere la mayor atención de una política pública específica, es el embarazo adolescente; del total de adolescentes sexualmente activos, 14.7% de los hombres y 33.4% de las mujeres, no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual (Encuesta de Salud y Nutrición, 2012) INEGI señala que 13.6 de nacimientos son de adolescentes de entre 15 y 19 años (Dato del 2009). A lo anterior debemos sumar que las mujeres unidas que tienen a su primer hijo en la adolescencia (15 a 19 años) experimentan mayor violencia de su última pareja (49.7%) que aquellas que lo tuvieron a mayor edad (45.6 por ciento).

La incorporación al mercado del trabajo de las mujeres- madres también es una realidad en México, como lo sigue siendo también, la tradición de que en las mujeres recaiga la crianza de los hijos/as y las tareas asociadas a las labores domésticas. Siete de cada diez mujeres trabajan o buscan un trabajo.

Su aportación a la economía en México se clarifica con los datos proporcionados por INEGI “La composición de la población económicamente activa de las mujeres con hijos indica que la mayoría (96.3%) participa en la producción de bienes y servicios (población ocupada), en tanto que 3.7% restante están desocupadas;  y la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en el segundo trimestre de 2012, señala que la tasa de participación económica de las mujeres de 15 años y más con al menos un hijo nacido vivo es de 44.1%, de las cuales, 97.9% combina sus actividades extra-domésticas con los quehaceres domésticos.  Atendiendo a su situación conyugal, la tasa de participación económica más alta se da entre las madres solteras (71.8%), divorciadas (71.7%) y separadas (68.3%).

Si los costos sociales y económicos de la violencia contra la mujer son enormes y repercuten en toda la sociedad, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH, 2011) señala que 45.7% del total de mujeres unidas (casadas o en unión libre) de 15 años y más con hijos refirió haber padecido algún tipo de violencia, prevalece más la emocional (89.2%) la cual consiste en insultos, amenazas, humillaciones y otras ofensas de tipo psicológico o emocional; le sigue la violencia económica (56.8 por ciento); la violencia física (26.3%) que tiene que ver con empujones, jalones, golpes, agresión con armas, entre otras, y la violencia sexual (12 por ciento).

También, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) estima que en 2010, de las mujeres 12 años y más que declararon tener al menos un hijo sobreviviente y con una situación conyugal de no unión, 45.9% se encuentra en situación de pobreza multidimensional y de éstas 20.2% presentan pobreza extrema.

A todo lo anterior se suma, las historias conocidas que se repiten en la vida de las mujeres-madres. Las mujeres que somos madres y trabajamos fuera de casa nos sentimos culpables por pasar poco tiempo con nuestros hijos/as.  Esta combinación que implica del mayor esfuerzo y compromiso, preocupa a las mujeres en la medida de que si ésta, pudiera ser perjudicial en el desarrollo de nuestros hijas/os.

Para ello retomo el estudio publicado de la autoría de Rachel Lucas Thompson de la Universidad de Macalester (Minessota, EEUU, 2011) que sostiene que los hijos de madres trabajadoras obtuvieron mejores calificaciones y padecieron menos crisis de ansiedad que los niñ@s de madres dedicadas al trabajo en sus hogares.

Ratificado por Anne McMunn (University College, Londres, 2011) desmitifica los efectos nocivos que tiene el trabajo de los padres y madres sobre los hijos “el tiempo de dedicación a los hijos puede ser escaso de calidad o extenso, pero sin prestarles atención” y esto último es lo que puede generar problemas psicológicos o funcionales.

Según este estudio, las madres que trabajan fuera de casa priman el tiempo de calidad y lo compensan durante el fin de semana, de forma que ese tiempo difiere poco,  entre ellas y las que son exclusivamente “amas de casa”. “El promedio está en 11 minutos diarios por hijo menor de 17 años en el caso de las madres que trabajan fuera del hogar, solo un minuto por debajo del que les dedican las amas de casa sin ocupación externa”. Este resultado se asemeja al que obtuvo la socióloga Suzanne M. Bianchi en un estudio del año 2000 donde señalaba que, a pesar del crecimiento de las tasas de empleo de las madres en EU, el tiempo dedicado a los hijos se mantenía estable.

Por supuesto estos estudios plantean la urgencia de una mayor implicación paterna que soluciona el conflicto que genera la  jornada laboral para las mujeres  “eso de que los hombres no están preparados biológicamente para criar a un niño es un “cuento chino”. Lo único que no podemos hacer es parir y amamantar” dice el Dr. Jesús Palacio de la Universidad de Sevilla, para defender la implicación de los padres en la crianza de los hijos. Y recuerda que los niños pueden desarrollarse adecuadamente en circunstancias muy diversas “Los bebés necesitan mucha estabilidad durante los primeros seis meses. Lo más importante es que crezcan en una familia. No importa de qué tipo sea: una madre sola, un hogar en el que ninguno trabaja o una pareja en la que los dos estén empleados y se turnan en los cuidado. Solo necesitan personas estables para crear un vínculo de apego”.

Como vemos, muchos pendientes todavía, pero para quienes somos madres-trabajadoras nos servirá conocer que, las madres trabajadoras y las “amas de casa” dedican tiempos parecidos a los hij@s;  que las trabajadoras privilegiamos el manejo de tiempos de calidad;  que no hay relación significativa entre el trabajo y el tiempo dedicado a los hij@s; y,  fundamentalmente que las mujeres tenemos que aprender a delegar en los padres la crianza de los hij@s.

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domingo, 5 de mayo de 2013

4 DE MAYO DE 1862

Atlixco tiene una larga historia de contribuciones a la construcción de éste país  y este Estado de Puebla.

Desde la etapa de colonización hispana, fue un lugar privilegiado y codiciado.  Sus condiciones de fertilidad, abundancia de agua y mano de obra, propiciaron una gran riqueza agrícola basada en el cultivo del trigo, por lo que fue considerada como “el primer granero de la Nueva España”.  Su importancia económica ha sido plasmada en diversos testimonios de aquella época recogidos en el libro “Antigua Villa de Carrión”, de la autoría de Marco Díaz.

Su participación en la causa de la Independencia, -donde destacan José Luis Rodríguez de Alconedo y Francisco Pablo Vázquez-  le otorgaron, de parte del General Nicolás Bravo en 1843 la denominación de “Noble y Leal Ciudad de Atlixco”.

El esfuerzo de construcción de nuestro país, pasa por una serie de invasiones. Por ello habrá que recordar también, la defensa que hizo Atlixco en contra de los españoles que intentaban reconquistar a México en 1825; y la intervención que tuvo en 1914 durante la invasión estadounidense en el gobierno de Victoriano Huerta.

La llegada de la industria textil en Atlixco implicó para la región un cambio favorecedor en el estilo de vida; sin embargo, ésta época de desarrollo textil en el valle de Atlixco coincide con el movimiento revolucionario. La influencia del movimiento de Emiliano Zapata en pro de de la tierra, sumó a un gran número de trabajadores inconformes y  líderes de esta lucha revolucionaria de la región como Fortino Ayaquica y Domingo y Cirilo Arenas, que trataron de hacer insurrección en las fábricas textiles, hechos violentos que sucedieron entre 1911 y 1917 en la fábrica textil de Metepec. Incluso, el historiador Jeffrey Bortz, sostiene que los trabajadores de la industria textil del corredor fabril México, Tlaxcala y Atlixco, Puebla, aportaron las principales reivindicaciones laborales que quedaron plasmadas en la Constitución de 1917.

Una distinción que enorgullece a los atliscenses  fue la Declaratoria mediante la cual Atlixco fue nombrada por Decreto del Congreso del Estado en el año de 1998 “Heroica Ciudad de Atlixco” por la defensa que dieron en contra del ejército norteamericano en 1848, y el reconocimiento al batallón “Libres de Atlixco” comandado por el general Joaquín Rea, que enfrentaron en un ataque desigual, contra de una población indefensa demostrando el gran valor de los atliscenses.

Nuevamente,  un 4 de mayo de 1862, Atlixco, enfrenta una batalla en contra de conservadores que pretendían sumarse al Ejército Francés. Hecho decisivo en la epopeya del 5 de Mayo, que hoy es parte de la historia nacional.

El propio Benito Juárez creó una medalla reconociendo esta aportación de los atliscenses  que señalaba: “Derrotando a los traidores el 4 de mayo, contribuyó eficazmente al triunfo alcanzado en Puebla en contra del Ejército Francés el 5 de mayo de 1862”

El propio gobierno de Benito Juárez consideró que sin el triunfo del 4 de mayo en Atlixco, no hubiera sido posible la victoria del 5 de mayo en Puebla.

Justamente ello fue el sustento para que en el año 2010: Del Bicentenario y Centenario de nuestros movimientos fundacionales, por unanimidad de votos, el Congreso del Estado aprobara el Decreto en el que se declara “Dos Veces Heroica la Ciudad de Atlixco”  

La aportación de Atlixco y la región al movimiento de Independencia está plasmada en la obra de la historiadora Alicia Tecuanhuey, “La formación del consenso por la Independencia. Lógica de la Ruptura del Juramento. Puebla, 1810-1821”

Por ello importante hacer una recordación de estos hechos, en el contexto de los eventos conmemorativos al 4 y al 5 de Mayo celebrados en Atlixco y en la ciudad de Puebla, éstos últimos con la presencia del Presidente de México Enrique Peña Nieto. Primero, porque para Atlixco es un gran orgullo y también, porque representa sin duda, la aportación histórica, cultural y social que Atlixco ha dado a Puebla y al país y que servirá a las y los jóvenes de hoy, y a las futuras generaciones,  para rescatar su interés por la historia y fundamentalmente el sentido de identidad y pertenencia a esta noble tierra: Atlixco.

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