La Organización de las Naciones Unidas
(ONU), a través de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha reconocido el
abuso y el maltrato a la vejez como un grave asunto de salud pública y una
grave violación a los derechos humanos, de ahí que desde el 15
de junio de 2009, se conmemora el Día mundial de toma de
conciencia del abuso
y maltrato
en la vejez. El objetivo es crear una conciencia social y política de la
existencia del maltrato y abuso producido a las personas ancianas, junto con la
idea de que es algo inaceptable, que presenta múltiples formas, y que se puede
prevenir.
Lo refiero, derivado de que México,
presenta una dinámica acelerada que está invirtiendo la pirámide poblacional. De
acuerdo a proyecciones demográficas del Consejo Nacional de Poblacional
(Conapo), para el 2020 en México habrá 14 millones de adultos mayores que
representarán el 12.1 % de la población total.
Esto convierte al fenómeno como un
asunto de atención urgente que merece ser visibilizado y atendido mediante la
instrumentación de políticas públicas dirigidas a este sector de la población,
para prevenir la serie de problemáticas a las que el Estado mexicano tendrá que
dar respuestas, más allá de aquellas políticas de corte asistencialista.
De acuerdo a cifras oficiales de
CONAPO del total de la población actual en México 9.4 millones son adultos/as
mayores, 35 % de ellos/as, no cuentan con seguridad social; si para el año 2020
habrá -en base a las distintas proyecciones- alrededor de 14 millones de adultos
mayores, estaríamos también hablando de que prácticamente la mitad de la
población adulta mayor en México, no tendrá una cobertura social que los y las
proteja.
Si el Consejo Nacional de Evaluación
de la Política Social (CONEVAL) ha reportado que el 80 % de adultos de edad
avanzada en México vive con alguna carencia económica y social y que el 82.2 %
experimenta algún grado de pobreza multidimensional, que les impide disfrutar
de una vida digna y decorosa; que sólo el 17.2% de personas de la tercera edad
no vive en condiciones de pobreza y/o de vulnerabilidad social; que sólo el 20%
percibe alguna pensión por alguna institución de seguridad social, cuya
retribución es tan baja que les impide solventar integralmente sus gastos; esto nos habla que hay ya, un empobrecimiento
crónico de hombres y mujeres este grupo de edad, que por supuesto afecta más a
las mujeres; y que obliga al Estado a generar condiciones para que los adultos
mayores, justamente disfruten de una vida digna y decorosa.
Si sabemos que uno de los mayores
flagelos que vive la sociedad es la violencia y que los factores que hacen del
adulto/a mayor una persona vulnerable, que los hace más sensibles a la
violencia, al maltrato, a descuido y a la explotación, producidos por la
pérdida del rol social, la baja autoestima y los niveles de dependencia
derivados de alguna patología que se convierten en factores de riesgo; y los agravios a los que se ven sujetos/as
este sector de la población, no son denunciados, porque se convierten
físicamente en dependientes, al terminar su fase económicamente activa.
De acuerdo al INEGI, entre 2004 y 2008
se registraron 53 mil muertes violentas entre la población de adultos/as
mayores. En ese mismo período, más de 2,300 se quitaron la vida, lo que da
cuenta del maltrato psicológico, el abandono y la depresión del que son
víctimas muchos de nuestros ancianos/as, lo que se traduce en la urgencia de crear una conciencia social para
que autoridades y sociedad en su conjunto generemos las acciones de prevención
indispensables para proteger los derechos humanos a este sector de la población
que va en aumento en México.
Fuente: Montes de Oca Zavala Verónica; Modelo
de atención integral en la salud para adultos mayores maltratados. Centro
Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, INSP, 2009.
Correo electrónico: rociog@prodigy.net.mx
Tuiter: @rgolmedo
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