lunes, 16 de diciembre de 2013

RECUENTO.

Por: Rocio Garcia O
A poco más de un año de ejercicio legislativo de la LXII Legislatura, el primer período del segundo año de  Ejercicio Legislativo ha concluido.
Nadie podría no reconocer que esta Legislatura se ha distinguido por sentar las bases jurídicas para modificar la estructura formal del Estado mexicano; 16 reformas constitucionales en 16 meses de ejercicio legislativo.
Una transformación profunda del modelo político y económico, que son base para los cambios profundos que el país requiere.
No ha habido asunto que se deje de debatir, en congruencia con el procedimiento democrático que nos ha permitido, después de escuchar a todos/as los que han querido ser oídos, tomar las decisiones para que el país avance en legalidad y en democracia.
Todos, absolutamente todos los asuntos que hemos tocado en Cámara de Diputados/as han tenido el trámite y el procedimiento legal y constitucional debidamente regulado y han sido resueltos por el Pleno que es la más alta autoridad en esta Institución.
Hemos trabajado en materia laboral, en telecomunicaciones, en competencia económica, en hacienda pública, en régimen político, en sistema educativo nacional y en materia energética, entre otras. Todas, representan la mayor transformación que México ha tenido en las últimas décadas y elevan la expectativa de crecimiento y empleo.
Sin duda con la reforma constitucional en materia  energética, logramos construir un modelo mexicano para modernizar la industria energética nacional con la rectoría del Estado y recuperar la competitividad del sector petrolero y eléctrico.
El diálogo, el debate, los acuerdos, como herramientas de la democracia han sido y seguirán siendo,  los ejes rectores del trabajo legislativo para procesar diferencias y conflictos.
Disentir es sin duda válido. Sin embargo, la violencia no puede continuar siendo considerada como un medio de resolución de conflictos ante la falta de argumentos. A eso nos hemos enfrentado los/as Diputadas/os; por encima de este tipo de acciones sin duda reprobables las/os Diputados/as  tenemos todavía mucho trabajo por delante. Faltan las leyes secundarias de estos marcos constitucionales y el siguiente paso: su instrumentación práctica y su impacto a favor de las/os mexicanos.
El objetivo, dejar atrás la mediocridad y alcanzar la modernidad y la justicia social en México.

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lunes, 2 de diciembre de 2013

UN AÑO

Por: Rocio Garcia O
Con una estrategia diferente y una visión de largo alcance, cumple un año el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto que inicia, con la instalación de una mesa de diálogo, en la cual los principales partidos políticos suscribieron una serie de compromisos que permitieran, en la pluralidad, el avance y la construcción de una nueva etapa en México; con ello, se pudo restablecer, esa dirección de gobierno que no había podido concretarse en nuestro país en los últimos dos sexenios.
Actuar conjuntamente permitió romper la parálisis legislativa que prevalecía, inicio de la serie de reformas estructurales que se empiezan a hacer efectivas en nuestras normas para dar sustento a esa nueva visión social de gobierno en áreas fundamentales: educación, salud, seguridad, campo, economía, telecomunicaciones, corrupción, rendición de cuentas, productividad laboral, financiera, fiscal, pobreza, nuevas relaciones internacionales, derechos humanos, entre otras; y próximas a discutir para ser aprobadas en su caso, dos más, que permitirán cumplir con la Agenda Legislativa reformista de este año: la reforma en materia política-electoral y la reforma en materia energética.
Muchos años tuvieron que pasar, sin reformas de fondo en este país. Ese inmovilismo generó un largo período de estancamiento y mediocridad; de ahí que reconocer a México como un país plural, en el  que no pueden asumirse posturas radicales, sino es necesario escuchar y  atender al resto de las propuestas; el diálogo y el consenso han sido los pilares fundamentales para su logro; y no han sido pocas las reformas legislativas que se han dado en este primer año de gobierno federal, sin duda  ahora hay que concretarlas. Las expectativas siguen siendo muchas, y es necesario responder a ellas.
Por ello, en  esta ruta, todas estas reformas legislativas, que han dado en llamarse de “gran calado” requieren ahora de su instrumentación, sin embargo, son la base para el diseño de políticas públicas que se conviertan en la gran palanca que mejore las condiciones de vida de todos/as: niños/as, mujeres y hombres, jóvenes, empresarios, campesinos/as, adultos/as mayores, discapacitados.
En este nuevo diseño institucional del Estado mexicano  ha transformado sin duda, el perfil de nuestra nación, que garantiza gobernabilidad democrática y abre la puerta a esas transformaciones que impulsa el presidente Enrique Peña Nieto al que debe reconocerse, por encima de sus críticos, a un año de su gestión, el haber logrado construir, con su apuesta por la política, ese andamiaje de reformas legislativas necesarias y urgentes, como base de esa nueva visión social del Estado mexicano.
Correo electrónico: rociog@prodigy.net.mx
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