Por: Rocio Garcia O
A
poco más de un año de ejercicio legislativo de la LXII Legislatura, el primer
período del segundo año de Ejercicio
Legislativo ha concluido.
Nadie
podría no reconocer que esta Legislatura se ha distinguido por sentar las bases
jurídicas para modificar la estructura formal del Estado mexicano; 16 reformas
constitucionales en 16 meses de ejercicio legislativo.
Una
transformación profunda del modelo político y económico, que son base para los
cambios profundos que el país requiere.
No
ha habido asunto que se deje de debatir, en congruencia con el procedimiento
democrático que nos ha permitido, después de escuchar a todos/as los que han
querido ser oídos, tomar las decisiones para que el país avance en legalidad y
en democracia.
Todos,
absolutamente todos los asuntos que hemos tocado en Cámara de Diputados/as han
tenido el trámite y el procedimiento legal y constitucional debidamente
regulado y han sido resueltos por el Pleno que es la más alta autoridad en esta
Institución.
Hemos
trabajado en materia laboral, en telecomunicaciones, en competencia económica,
en hacienda pública, en régimen político, en sistema educativo nacional y en
materia energética, entre otras. Todas, representan la mayor transformación que
México ha tenido en las últimas décadas y elevan la expectativa de crecimiento
y empleo.
Sin
duda con la reforma constitucional en materia
energética, logramos construir un modelo mexicano para modernizar la
industria energética nacional con la rectoría del Estado y recuperar la
competitividad del sector petrolero y eléctrico.
El
diálogo, el debate, los acuerdos, como herramientas de la democracia han sido y
seguirán siendo, los ejes rectores del
trabajo legislativo para procesar diferencias y conflictos.
Disentir
es sin duda válido. Sin embargo, la violencia no puede continuar siendo
considerada como un medio de resolución de conflictos ante la falta de
argumentos. A eso nos hemos enfrentado los/as Diputadas/os; por encima de este
tipo de acciones sin duda reprobables las/os Diputados/as tenemos todavía mucho trabajo por delante.
Faltan las leyes secundarias de estos marcos constitucionales y el siguiente
paso: su instrumentación práctica y su impacto a favor de las/os mexicanos.
El
objetivo, dejar atrás la mediocridad y alcanzar la modernidad y la justicia
social en México.
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electrónico: rociog@prodigy.net.mx
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Palabra de Mujer Atlixco
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