Por: Rocio Garcia O
En
unos días se celebrará en México el Día del Niño y de la Niña, por ello es importante conocer solo alguna
numeralia que nos refleje el estado que guarda este sector de la población.
En México viven 39 millones de niños,
niñas y adolescentes, lo que significa que el 35% de la población del país
tiene menos de 18 años (INEGI, 2010)
La población entre 0 y 5 años de edad
es de 11.6 millones, de los cuales 5.9 millones son niños y 5.7 son niñas, el 61.2% de ellos se encuentra en
condiciones de pobreza patrimonial (UNICEF, 2009)
Las inequidades entre las zonas rurales
y las urbanas son evidentes, datos oficiales reportan que del total de niños/as
que vive en zonas rurales el 27.4% padece pobreza extrema, frente al 8% que la
padecen en zonas urbanas. El 60% de la población indígena de 3 a 7 años viven
en pobreza extrema y la tasa de mortalidad infantil en este grupo es de 70%. Esta
desigualdad de ingresos y oportunidades varía conforme a la geografía del país
El país ha tenido avances en materia de
educación tanto en la cobertura de educación básica, como en el promedio de
escolaridad, el cual aumentó más del doble en los últimos 30 años; sin embargo,
todavía hay más de tres millones de niños entre 3 y 17 años que no asisten a la
escuela.
En los últimos años, México ha
mantenido una inversión relevante de sus recursos en políticas públicas hacia
la infancia. Sin embargo, todavía es necesario diseñar políticas de protección
a la niñez y adolescencia, y a la restitución de sus derechos.
Seis de cada 10 niños, niñas y
adolescentes han vivido directamente alguna forma de violencia en su casa o en
su escuela.
La tasa de homicidio para los niños,
niñas y adolescentes de 0 a 17 años aumentó de 1.7 a 3.6 por cada 100, 000 de
2007 a 2010. Entre los jóvenes de 15 a 17 el crecimiento fue de 5.3 a 14.4 para
el mismo período (INEGI, 2010).
Las niñas y adolescentes entre 5 y 17
años que se dedican a quehaceres domésticos o cuidados de los niños en casa
representan el 51% de los que no estudian ni trabajan (ENOE, 2009)
En México, la Convención
sobre los Derechos del Niño (CDN) y la Constitución Política obligan al Estado
a garantizar el cumplimiento universal de los derechos de la infancia y a
proveer los servicios públicos necesarios para garantizar su sobrevivencia y
pleno desarrollo y obliga los Estados Parte a asignar el máximo de sus recursos
disponibles y a adoptar todas las medidas administrativas, legislativas y de
otra índole para hacer efectivos estos derechos, por ello por primera vez en el
año 2012, se incluyó en el Presupuesto de Egresos de la Federación un Anexo
Transversal denominado “Recursos para la atención de niñas, niños y
adolescentes”, que para el presente año, resultado de la colaboración del
Ejecutivo Federal, la Cámara de Diputados/as y el apoyo metodológico de UNICEF
fue reforzado de manera sustantiva, asignándole recursos para el cumplimiento
de los derechos de la infancia en los rubros de salud, educación, derechos
humanos, desarrollo social, entre otros, que es operado por diferentes
dependencias y niveles del Gobierno Federal.
De
ahí la importancia de recordar que en 1954, la Asamblea
General de la ONU recomendó que todos los países instituyeran
el Día Universal del Niño, dedicado a “la fraternidad y a la
comprensión entre los niños del mundo entero y destinado a actividades propias
para promover el bienestar de los niños del mundo”.
Que la Asamblea
General de la ONU, aprobó la Declaración
de los Derechos del Niño el 20 de noviembre de 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño
en 1989 que establece los derechos de los niños, niñas y
adolescentes en 54 artículos y dos Protocolos Facultativos.
Y
por último que UNICEF
hace notar que 6 de los 8 objetivos de desarrollo de la Cumbre del Milenio
incumben directamente a la infancia.
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